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Los Premios Nobel de Economía 2026 (I)

Federico Rubli Kaiser | Expectativa racional
La semana pasada los profesores Robert Hall (Stanford University) y Michael Woodford (Columbia University) compartieron el Premio Nobel de Economía 2026 que otorga la Real Academia Sueca de las Ciencias. La conexión entre los trabajos de ambos son las aportaciones a los fundamentos microeconómicos del empleo y la inflación, y cómo ello influye en las políticas de estabilización macroeconómica. Sus contribuciones son amplias y variadas. Presento esta semana un resumen de algunas aportaciones de Woodford y dejo para la próxima las efectuadas por Hall.
Las aportaciones de Woodford (MW) expanden a la macroeconomía enriqueciéndola con análisis sobre las decisiones de consumo, inversión y fijación de precios, elementos típicos de la microeconomía. Rescata las ideas keynesianas de Wicksell sobre la tasa natural de interés real como determinante de la productividad, la inversión y el ahorro. Retoma el concepto de la tasa natural de desempleo y restituye la inflexibilidad de precios (sticky prices). Por ello, se le considera un neokeynesiano y promotor de lo que se conoce como la Nueva Teoría Monetaria. Esas tesis las expone en su libro Interest and Prices (2003), que se convirtió en una referencia fundamental del enfoque neokeynesiano contemporáneo. El libro integra modelos macroeconómicos dinámicos con fundamentos microeconómicos para explicar cómo debe diseñarse la política monetaria. Asimismo, profundiza en lo que ya los neoclásicos como Sargent y Lucas habían propuesto como la importancia de las expectativas de los mercados para determinar la política monetaria. Solo que ellos lo hicieron en un contexto de flexibilidad de precios acorde con el enfoque de Expectativas Racionales (ER). Los modelos de MW retoman a las ER, pero con inflexibilidad de precios y salarios, y enfatizan con mayor profundidad el papel de las expectativas determinadas por factores microeconómicos para determinar resultados futuros de la tasa de interés y la inflación. Justo es señalar que ya previamente Calvo y Taylor habían propuesto un enfoque de ER con precios inflexibles.
Asimismo, MW amplió lo que ya desde los años noventa se había establecido de que los bancos centrales pueden influir en la economía mediante sus compromisos y anuncios sobre la trayectoria futura de las tasas de interés. Por ello, la comunicación y la orientación prospectiva (forward guidance) se volvieron herramientas relevantes de política monetaria. En síntesis, MW ha hecho importantes contribuciones a la teoría monetaria ampliando, modificando y construyendo nuevos axiomas sobre las aportaciones de una generación previa de economistas. Asimismo, continúa innovando; actualmente imparte un curso en Columbia titulado “Cognitive Mechanisms and Economic Behavior”.
Cierro con una anécdota. Fui invitado a una conferencia en Columbia en 2007, donde MW expuso un modelo neokeynesiano de precios inflexibles donde la política monetaria podía lograr la convergencia al equilibrio de la economía con la tasa natural de interés real y la tasa natural de desempleo. Comenté que me parecía que para lograr esa convergencia se necesitaban precios flexibles. MW desestimó mi comentario por proceder de un desconocido. Pero el profesor Calvo intervino y sostuvo mi punto, señalando que valdría la pena revisar el modelo. Desconozco si MW modificó dicho modelo.


