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El petróleo y los granos; lo barato está donde no se necesita
Una cosa es tener suficiente crudo en el balance y otra bastante diferente saber por dónde va a viajar, cuánto cuesta asegurarlo, cuándo llegará y quién está dispuesto a comprometer una entrega varios meses adelante.

Opinión
El mundo sigue siendo un enorme jardín de hermosas flores que más vale sepas identificar, porque algunas, en la hermosura, esconden tóxicos letales.
No nos vamos a poner dramáticos, pero es real que el mundo, en lo geopolítico, se ha convertido en un lugar donde una noticia distante puede terminar sentándose a la mesa con el agricultor, el transportista, el industrial o el consumidor a miles de kilómetros de distancia. El mejor ejemplo está otra vez en el petróleo. El Brent continúa alrededor de los 100 dólares por barril, Ormuz sigue restringido y el mercado físico ha tenido que convivir con ataques, dificultades de tránsito y un spread considerable frente al WTI estadounidense. Al mismo tiempo, el G7 anuncia la liberación de 100 millones de barriles de reservas de crudo y diésel durante cuatro meses, OPEC+ mantiene sin cambios la producción de sus siete miembros centrales para noviembre y parte de las exportaciones de Medio Oriente consiguieron recuperar niveles anteriores a la guerra. No es poca cosa. Tampoco significa que la crisis desapareció. Hay barriles, hay reservas estratégicas y hay rutas alternativas, pero el mundo está pagando por mantener opciones abiertas. Ésa es una diferencia que a veces se pierde mirando solamente la cotización del petróleo.
Una cosa es tener suficiente crudo en el balance y otra bastante diferente saber por dónde va a viajar, cuánto cuesta asegurarlo, cuándo llegará y quién está dispuesto a comprometer una entrega varios meses adelante.
Mientras tanto, el mercado financiero recibió el viernes una noticia que hace apenas una semana habría parecido extraordinariamente favorable para los activos de riesgo. Estados Unidos creó solamente 29,000 empleos en septiembre, contra expectativas cercanas a 90,000; el desempleo subió a 4.2% y los salarios desaceleraron a 3% anual, el ritmo más bajo desde mayo de 2021.
La probabilidad de otra alza de tasas de la Reserva Federal en octubre se desplomó desde el 70% hasta menos de 20 por ciento. Wall Street celebró. El Nasdaq 100 cerró en récord, los semiconductores avanzaron y NVIDIA volvió a marcar máximos. Pero el Treasury a 10 años seguía arriba de 5 por ciento. Hay que quedarse un momento con esa fotografía.
El mercado prácticamente retiró un alza de tasas de la mesa y el rendimiento de largo plazo está cerca de niveles que no veíamos desde 2002. Europa tampoco ofrece tranquilidad: Francia tiene su bono a diez años alrededor de 4.9%, con un spread contra Alemania que refleja una preocupación fiscal que ya dejó de ser un asunto menor.
Así que tenemos acciones cerca de máximos, empleo perdiendo velocidad, petróleo alrededor de 100 dólares, tasas largas extraordinariamente altas y gobiernos interviniendo físicamente en el mercado energético mediante reservas.
Ahora vayamos a los granos. El USDA encontró el 1 de septiembre más maíz en Estados Unidos. Finalmente, las vacas, los cerdos y los pollos le entraron al análogo de GLP-1 y registraron menor consumo implícito de maíz en alimento balanceado.
El maíz cayó con fuerza después del reporte y llegó nuevamente a la zona de 4.95 dólares por bushel. Lo curioso es que ya ha visitado esa zona varias veces y todavía no consigue vivir cómodamente debajo de ella. Y aquí empiezan esos pequeños detalles que a mí me gustan porque normalmente dicen más que un titular.
Estados Unidos tiene muchísimo maíz. La cosecha apenas está tomando velocidad y, para complicar las cosas, Argentina ofrece maíz más barato en el mercado internacional. Dependiendo de origen y ventana, hemos visto diferencias FOB superiores a 30 dólares por tonelada frente al Golfo estadounidense. Sudamérica sigue ganando negocios C&F hacia Asia. Todo eso debería hacer muy sencilla la historia bajista. Sólo que el mercado físico nunca tiene la cortesía de ser tan dócil.
Las labores de cosecha encuentran condiciones ideales esta semana y, con cielos abiertos, el campo se pondrá a trabajar y a llenar el silo. Ya no estamos lejos de saber el tamaño del cultivo y luego ajustar la relación de esa producción contra el consumo.
La resultante, en lo transaccional, se llama precio y es una relación muy caprichosa porque, en estos tiempos, pesa más el valor de lo disponible que de lo existente.
Petróleo barato hay, maíz barato hay, trigo baratísimo hay, y mucho. Desafortunadamente, el petróleo barato no puede salir de Irán, el maíz barato puede salir de Ucrania y el trigo baratísimo sale muy atenuado y de manera restringida desde Rusia.
En cosa de nada dejaremos de ponerle atención al hemisferio norte en términos productivos y nos moveremos al hemisferio sur para monitorear con lujo de detalle a Brasil, Argentina y anexas. Las lluvias han regresado a buena parte de las zonas agrícolas y la siembra temprana de soya avanza razonablemente bien.
Esta semana el USDA dará a conocer su informe de oferta y demanda. Y quizá ésa sea la conexión entre este jardín geopolítico y nuestros campos.
Tenemos abundancia en algunos lugares y escasez en otros. Petróleo disponible, pero rutas comprometidas. Mucho maíz estadounidense, pero Argentina más barata en destino. Una cosecha grande entrando, pero lotes cuya calidad empieza a ser cuestionada. Mucha palma en Malasia, pero compradores que decidieron esperar.
Una Fed que ahora tiene menos razones para subir tasas, pero un Treasury a diez años que se niega a bajar.
Durante muchos años nos acostumbramos a pensar los mercados principalmente en términos de cuánto hay y cuánto se necesita.
Hoy hay una tercera pregunta que cada vez pesa más: ¿dónde está? Ahí es donde una flor muy bonita puede esconder el tóxico.
No porque el mundo esté necesariamente peor de lo que parece, sino porque los grandes números agregados empiezan a explicar menos cuando la logística, la calidad, el financiamiento y la geopolítica deciden qué parte de esa abundancia está realmente disponible para quien la necesita.
¿Estás en buenas manos?