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Opinión

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Netanyahu y Putin, criminales de guerra

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Existe una guerra poco visible, pero sus consecuencias tendrán un costo civilizatorio: Estados Unidos contra la Corte Penal Internacional (CPI).

Los juristas judíos Hersch Lauterpacht y Rafael Lemkin, artífices de los conceptos "crímenes contra la humanidad" y "genocidio", de vivir, se entristecerían por los duros, dogmatizados e irracionales combates de la Casa Blanca en contra de jueces que cumplen la valiosa tarea de aplicar el derecho internacional en contra de políticos criminales.

El presidente de Rusia Vladimir Putin y el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu tendrán motivos para celebrar con buenas botellas de champaña la ayuda que les está dando su amigo y presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El gobierno estadounidense sancionó el martes a la japonesa Tomoko Akane, presidenta de la CPI, que se suma a los ocho jueces y cuatro fiscales ya penalizados por Washington.

Los sancionados quedarán desconectados del sistema financiero estadounidense, nodo estratégico internacional donde cruzan los principales bancos del mundo, y no podrán visitar Estados Unidos.

Dos años atrás, la CPI emitió una orden de arresto contra el presidente ruso Vladimir Putin, por crímenes de guerra por la deportación ilegal de niños ucranianos a territorio ruso.

Los periodistas o analistas no somos jueces. Es Tomoko Akane quien determinó la necesidad de arrestar a Putin al tener las suficientes pruebas para catalogarlo como un criminal de guerra.

El 21 de noviembre de 2024 la CPI emitió una orden de captura contra Benjamin Netanyahu. Es señalado, presuntamente, como responsable de crímenes de guerra de inanición como método de guerra y de dirigir de manera intencionada un ataque en contra de la población civil. Y también es acusado de crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos.

En efecto, Putin y Netanyahu, para la CPI son criminales de guerra. No son las redes sociales ni analistas sesudos quienes lo señalan, son los jueces de la CPI quienes lo hacen. Putin y Netanyahu deberían de presentarse ante la justicia internacional independientemente de que sus países no se hayan adherido al Estatuto de Roma.

El secretario de Estado Marco Rubio, obligado a cumplir los deseos del presidente Trump, asegura que la CPI es una "instancia supranacional corrupta y fatalmente politizada, que ha abusado maliciosamente de su autoridad y se ha excedido en su mandato".

Tal parece que Rubio hace las veces de juez global.

Rubio y Trump blanqueando los crímenes de Putin y de Netanyahu. Es el nuevo desorden.

México no ha dicho una sola palabra en defensa de la CPI. La mexicana María del Socorro Flores Liera forma parte de ella. ¿No es momento de apoyar a la Corte Penal Internacional?

¿Por qué el silencio?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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