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La marcha de Zacatecas

Alberto Aguirre | Signos Vitales
¿Una competencia desigual? Verónica Díaz Robles y Ulises Mejía Haro tuvieron dos años, al menos, para posicionarse en la sucesión del gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila. Ambos quedaron perfilados cuando acompañaron a Claudia Sheinbaum en la boleta electoral. Ella, encabezó la fórmula aliancista para el Senado de la República; él, quien había sido el representante de la candidata presidencial en aquella entidad, compitió por una curul.
Había otras opciones. El monrealismo primeramente perfiló al joven Rodrigo Reyes Mugüerza, quien regresó a la entidad para asumir la secretaría general de Gobierno. Internacionalista, con posgrado en la London School of Economics, había acompañado a Ricardo Monreal en la conducción de la Junta de Coordinación Política del Senado.
Una opción local, que muy pronto fue descartada. Saúl —el menor de los hermanos Monreal Ávila— había dejado la alcaldía de Fresnilllo para competir por un escaño y en el 2024 quedó perfilado para la sucesión. Entonces, Palacio Nacional no había definido los candados para la reelección de alcaldes y diputados. Y ni hablar, de la proscripción al nepotismo que de inmediato desafiaron petistas y pevemistas.
Justo los afanes tempraneros del senador zacatecano abonaron ese terreno. Ante la definición del claudismo —ampliamente celebrada por los puros de MORENA—, los Monreal Ávila tuvieron que definir prioridades.
A regañadientes, Saúl aceptó hacerse a un lado. David llevaría mano. Para Reyes Mugüerza aplicaría un Plan B: la nominación para la alcaldía de la capital zacatecana, aunque esa ambición quedaría supeditada a la decisión final.
Vero Díaz sería la apuesta del monrealismo para enfrentar a Ulises, aunque los pocos claudistas zacatecanos estaban divididos: la mayoría respaldaban al joven ex alcalde y el resto se aglutinó en torno a Alfonso Ramírez Cuéllar, quien disputó —sin mucho éxito— la coordinación de la bancada morenista en San Lázaro.
Líder barzonista, el diputado federal pudo construir respaldos con los petistas, aunque esa organización se decantaría entre José Narró Céspedes y Giovanna Bañuelos de la Torre. El PVEM propuso a Carlos Puente.
Estos dos últimos fueron ignorados por ayer la designada coordinadora estatal para la defensa de la soberanía y la transformación en Zacatecas. Ulises Mejia tampoco le mereció una alusión ayer en su discurso de aceptación.
En el primer filtro —la encuesta de reconocimiento—, la dirigencia morenista identificó que Vero y Ulises concitaban las simpatías de los afiliados y simpatizantes de la formación izquierdista. Para la evaluación serían considerados cuatro mujeres y dos hombres, además de Giovanna Bañuelos, propuesta del PT, y Carlos Puente, por el PVEM.
Entre las variables consideradas por la dirigencia morenista, estaba la preferencia de los consultados sobre el género de los aspirantes. Ese factor es el único que explica la decisión anunciada ayer, porque las mediciones públicas coincidían en que el ex alcalde zacatecano sería el ganador de la evaluación, con la fórmula 2021-2024 y el algoritmo propuesto por la nueva comisión de elecciones, encabezada por Citlalli Hernández.
Esas mismas mediciones identifican que el PRI es la segunda fuerza electoral en Zacatecas. La nominación de Vero Díaz es el detonador de un movimiento anti monrealismo del que se podría beneficiar el tricolor… o Movimiento Ciudadano. La ausencia de Ulises, Giovanna y Carlos Puente en el destape de Vero sería la primera expresión de una fisura al interior del movimiento cuyo desenlace será de pronóstico reservado.


