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Opinión

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Llegó el momento

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Los más ricos del planeta avanzaron este mes hacia el final de los empleos en las fábricas. Hacia el final de la manufactura que alimenta a los mexicanos.

Jeff Bezos, fundador de Amazon; Jensen Huang, de Nvidia; Elon Musk; Sam Altman… cambiaron nuestras computadoras en tres años con la IA. Ahora van por los trabajos que se hacen a mano.

Acá en México, el que no se mueva está definitivamente amenazado. Afortunadamente, algo parece moverse.

Vamos por partes: ¿quién podría oponerse a un mayor salario mínimo? Por supuesto que es positivo para la gente. Tampoco habrá muchos en desacuerdo con un peso fuerte. Ni la más reciente guerra lo ha llevado a 18 pesos frente al dólar. ¿Y del fisco? Por supuesto que cada nación debe cobrar impuestos bien, para dar servicios de seguridad y salud, entre otros.

El problema no es lo anterior, sino hacer todo eso al mismo tiempo, mientras los mexicanos sigan entrenados para hacer lo que hacían antes de la pandemia.

Si les queda el saco, cuenten sus últimos días laborales.

El reto no es trabajar más horas, sino producir más cosas con el tiempo que trabajamos.

La gente y el gobierno cobran más en pesos más caros. ¿Están haciendo más coches, más instrumentos eléctricos y médicos, más electrónicos? Bezos trabaja en hacerlo mejor.

Está recaudando 100 mil millones de dólares para adquirir empresas manufactureras y utilizar la tecnología de IA para acelerar su automatización.

De acuerdo con The Wall Street Journal, hace unos meses viajó a Medio Oriente para hablar sobre el nuevo fondo con representantes de fondos soberanos de la región. Más recientemente también viajó a Singapur.

El fondo, descrito en documentos para inversionistas como un “vehículo de transformación manufacturera”, tiene como objetivo adquirir empresas en sectores industriales.

Paralelamente, Bezos se convirtió en codirector de Project Prometheus, una nueva startup que desarrolla modelos de IA capaces de comprender y simular el mundo físico.

Prometeo es un titán de la mitología griega, célebre por robar el fuego sagrado del Olimpo y entregárselo a la humanidad. Desafió a Zeus para impulsar la civilización; recibió como castigo un tormento eterno y simboliza por eso la previsión y la rebeldía.

El líder de Nvidia, Jensen Huang, no se anduvo con rodeos en una publicación de su compañía, hace 10 días:

“Nvidia anunció hoy su colaboración con líderes mundiales en software industrial como Cadence, Dassault Systèmes, PTC, Siemens y Synopsys para ofrecer NVIDIA CUDA-X, NVIDIA Omniverse y software y herramientas industriales aceleradas”.

Van a usarlas FANUC, HD Hyundai, Honda, JLR, KION, Mercedes-Benz, MediaTek, PepsiCo, Samsung, SK hynix y TSMC, “con el fin de acelerar el diseño, la ingeniería y la fabricación”.

La intención es entrar a la “siguiente fase de la era de la IA”.

¿Cuál es esa fase? La IA física. Los robots. ¿Los androides?

Elon Musk lo intenta desde su primera fábrica de Tesla, en donde los primeros brazos mecánicos que utilizó fracasaron al poner tapitas y cablecitos. Tuvo que tirarlos.

Ahora va directo al punto. Dijo que va a transformar su Gigafactory de California para fabricar sus humanoides Optimus, en lugar de coches.

Sam Altman, líder de OpenAI y ChatGPT, desechó sus servicios de video de Sora y ahora dedica el negocio a entregar servicios de IA profunda.

Esta semana leí un reporte de Prodensa, una empresa de Nuevo León con experiencia en manufactura. Anunció que México se mueve más allá de la manufactura de bajo costo.

Revisé qué dice el Inegi, que nos mide casi todo en México. En efecto, la productividad manufacturera de México sí se elevó en el último año. El Índice de Productividad Laboral (IPL) en las industrias manufactureras pasó de 108.1 en el cuarto trimestre de 2024 a 112.6 en el cuarto trimestre de 2025.

Un segundo dato refuerza la lectura positiva: el Índice del Costo Unitario de la Mano de Obra (ICUMO) en manufactura prácticamente se mantuvo estable, pese a que las remuneraciones medias reales aumentaron 4.3%.

Es decir, los salarios reales subieron, pero la mejora de productividad casi compensó ese mayor costo. Vamos bien. Debemos ir mejor, no necesariamente más rápido.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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