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Opinión

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Falta interlocución con Trump

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

En la esfera mediática no se suelen observar los hilos de la agenda bilateral entre Estados Unidos y México, pero cuando sí aparecen, representan un mal síntoma.

Trece años atrás un grupo de funcionarios de la embajada estadounidense participó en una reunión con su contraparte mexicana en un salón de la torre de la cancillería en avenida Juárez. El motivo de la reunión fue sobre una degradación que haría el gobierno estadounidense a la calificación de seguridad de la Ciudad de México, debido a un múltiple secuestro ocurrido unos días antes en un bar de la Zona Rosa, muy cerca de la embajada de Estados Unidos. Los jóvenes secuestrados, mexicanos, aparecieron sin vida unos días después.

Para México, lamentablemente, los hechos no representaban un caso aislado. La embajada de Estados Unidos decidió ponderar de manera importante la cercanía de sus oficinas al lugar de los hechos.

Si en los detalles se encuentra el diablo, en la seguridad está la clave de la relación de la Casa Blanca con México.

Las palabras del Secretario de Seguridad Omar García Harfuch sobre un supuesto operativo de la CIA en Tecámac, Estado de México, en marzo de este año, en el que murió un miembro del cartel de Sinaloa, eran previsibles.

El funcionario mexicano negó lo revelado por CNN.

Edward Snowden publicó en su libro Vigilancia Permanente que todas las embajadas son centros de espionaje. Tiene razón.

Es sabido que más de una decena de agencias de inteligencia estadounidense trabajan en México. Cuando existe el ánimo de cooperación por parte del presidente mexicano en turno, lo llevan a cabo bajo su conocimiento; cuando no existe el ánimo de cooperación, también trabajan en el interior del país.

La presidenta mexicana tendría que hacer unos ajustes en su estrategia diplomática frente a Estados Unidos. El primer ajuste es buscar una reunión cara a cara con el presidente Trump. Ya lo hicieron Lula y Petro.

El segundo ajuste es ratificar a Cristina Planter como Subsecretaria para América del Norte. También debería evitar errores en la comunicación diplomática como el anuncio que hizo el 23 de abril al mencionar el nombre de su propuesta como nuevo embajador en Washington, Roberto Lazzeri.

Mientras que Estados Unidos no le otorgue el beneplácito, Lazzeri no es embajador.

Las extradiciones solicitadas por Estados Unidos el 29 de abril representan un jaque asestado por el presidente Trump al gobierno mexicano. En ese momento Washington impuso, como diría AMLO, una “pausa diplomática” a México, de la que se desprenden dos elementos: desconfianza y decisiones unilaterales por parte de Trump.

El problema de la diplomacia dogmática es que no es de Estado. Solo sirve para hacer olas alrededor del nacionalismo mediático.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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