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La liga que confundió inversión con valor

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OpiniónEl Economista

Mauricio Ávila

Reconozco que cuando se anunció la creación de LIV en octubre de 2021, me dio gusto escuchar una idea con el objetivo de darle otra cara al golf. Se trató, en su momento, de un intento por terminar con la hegemonía estadounidense y europea en el deporte, abriendo el mercado e impulsando la competencia.

La fórmula era muy clara y tenía sentido; deportistas mejor pagados y un formato de competencia más ágil resultarían en un producto más digerible y dirigido a nuevas audiencias. Sin embargo, luego de 4 años de existencia, el proyecto se encuentra al borde del colapso y quedó comprobado que este primer intento fue un fracaso rotundo.

El Financial Times reportó que desde 2021 y hasta junio de este año, la liga recibió alrededor de 5,500 millones de dólares (mdd) en fondeo para poder operar, siendo el Fondo Soberano de Arabia Saudita (PIF) el principal inversionista. No obstante, Scott O’ Neil, CEO de LIV, declaró en febrero que la liga aún necesitaría de cinco a diez años para llegar al punto de equilibrio en términos financieros. Tan solo la unidad de LIV en el Reino Unido registró pérdidas por más de 1,000 mdd entre 2022 y 2024.

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Scott O’ Neil, CEO de LIV. Foto EE:Especial

Uno de los intentos de rescate más recientes llegó en mayo. En el llamado Project Wedge, la dirección de LIV ofreció parte de su capital a los jugadores de la parrila, para alinear los intereses y que tuvieran -aún más- incentivos financieros para conseguir el éxito de la Liga. Parece ser que el plan no tuvo el mayor de los éxitos, pues según reporta HITC, se avecina un éxodo de jugadores para la temporada 2027.

El poco éxito comercial y las pérdidas financieras por más de 4 años resultaron en un anuncio que se veía venir; en abril PIF dio a conocer que dejaría de fondear la Liga a partir de septiembre. Esta noticia encendió las alarmas dentro de LIV, en donde comenzaron a trabajar en alternativas, pues de los 600 mdd que necesita LIV para operar la temporada 2026, solo habían recibido 200 mdd por parte del Fondo Soberano hasta ese momento.

O’Neil buscó una salida por todos lados y parece ser que la encontró hace un par de semanas. El directivo anunció la Era 2.0 de Liv Golf a partir de 2027, contando con el respaldo del fondo británico de capital privado BC Partners que podría sostener la operación por “muchos años más”. Esta no se trata de la primera apuesta en la industria deportiva por parte de BC, pues cuenta con participación en Ridell (NFL) y en la agencia deportiva GSE Worldwide, de acuerdo con Palco23.

Lo que probablemente se esconde detrás de este rescate financiero es que una vez que suceda, será muy poco probable que los jugadores ingresen lo miso en LIV, situación que respaldaría el éxodo anunciado por HTIC.

El intento fallido de LIV deja dos lecciones claras para la industria deportiva. Para ser una alternativa real, se necesita de grandes jugadores, pero el dinero no compra su lealtad ni permanencia. Prueba de ello es el caso de Brooks Koepka.

En mayo, Yahoo! Sports reportó que en 13 temporadas, Koepka obtuvo poco más de 45 mdd. En contraste, Sportico estima que incluyendo bonos y premios, el estadounidense ganó más de 165 mdd en 3 años y medio de participación en LIV. Aún así, decidió regresar a la PGA en 2026.

El prestigio, tradición, historia y el posicionarse como una de las grandes estrellas de la PGA resultó más atractivo para Koepka, que permanecer en LIV a pesar de las diferencias tan grandes en términos de dinero.

Por último, GOLF.com dio a conocer algunas cifras impactantes. En mayo de 2025 destacaron que en una transmisión “Standard” de fin de semana, la audiencia promedio de la PGA se encontraba alrededor de 2.8 millones de personas, contra 175 mil de LIV Golf.

Esto demuestra que convertirse en una alternativa para grandes figuras, no implica convertirse en una alternativa real para los aficionados. Aún con una parrilla importante de jugadores encabezada por John Ram, Patrick Reed y Brooks Koepka, LIV golf no logró consolidarse como una alternativa real para los aficionados.

Así es como concluye la primera etapa de LIV Golf, una apuesta de los árabes que terminó en un fracaso, pero que sin duda sienta un precedente. Esta etapa sirve de ejemplo para todos aquellos que busquen irrumpir en deportes que han sido dominados por asociaciones omnipresentes y demuestra que es posible plantear otras opciones.

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