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Opinión

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El informe de innovación

La OMPI identifica a México con potencial innovador en manufactura avanzada, electrónica, semiconductores, biopharma y química, cuyo reto es transformar su sólida base industrial en capacidades tecnológicas nacionales.

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Vidal Llerenas Morales | Columna Invitada

Vidal Llerenas Morales

La Organización Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI) publicó su informe con respecto al índice de innovación internacional, que elaboran, junto a la Universidad de Harvard. Para nuestro país, lo más relevante, me parece, son los sectores en los que, de acuerdo al estudio, México tiene mayor potencial de generar innovación hacia el futuro. No sorprendentemente, la principal ventaja comparativa del país, detectada en el documento, está en la producción, ya que tenemos una muy buena base productiva en sectores económicos complejos, que van de la electrónica, la automotriz, a la aeronáutica, los dispositivos médicos y la farmacéutica, maquinaria, e incluso parte de la cadena de semiconductores. México tiene una base industrial densa, sofisticada, con capacidades tecnológicas avanzadas; eso debe de ser aprovechado para generar innovación.

Los sectores que México debe promover, para generar mayor innovación, de acuerdo al estudio, son la electrónica, la cadena de semiconductores, la biopharma, y la química, la maquinaria, las tecnologías ambientales y, en general, la manufactura avanzada. El reto es convertir esa base compleja en materia industrial, en innovación y en capacidades productivas y tecnológicas propias. Se requiere desarrollar la cadena proveedores nacionales, con contenido tecnológico, vinculados con la infraestructura científica y tecnológica del país, en universidades y centros de investigación. México tiene que ligar su capacidad exportadora en industrias complejas con la generación de conocimiento científico del país, con innovadores, con empresas locales capaces de generar y absorber tecnología, y con procesos de innovación desarrollados por las propias empresas globales y nacionales que realizan procesos de manufactura avanzada. Se trata de mantener e incrementar la participación en sectores complejos y generar en ellos procesos de innovación. El reto es construir una base tecnológica nacional ligada a la manufactura.

En el reporte se propone sustituir la importación de insumo de alta tecnología para ser desarrollados en el país, para ser integrados a las exportaciones de productos complejos. Eso requiere de proyecto entre universidades y las empresas para desarrollar ese tipo de productos, y atender necesidades específicas. El reto es superar la situación actual, de ensamble de productos de alta complejidad, que son una fortaleza económica, pero que debe escalar a un mayor uso de insumos nacionales, de alta tecnología, que se pueden desarrollar con innovación local, o con absorción de tecnología. Eso implica también promover que nuestra manufactura, que ya es compleja, se mueva a sectores de todavía mayor contenido tecnológico. Eso implica tomar ciertos pasos. México no puede participar de la cadena de semiconductores de tecnología de frontera, pero sí de otros con tecnología madura, ya que contamos con condiciones para que eso suceda. Lo mismo sucede en medicamentos, no será posible desarrollar los más complejos, pero sí muchos otros que, ya cuentan con patentes vencidas, o incluso en sectores innovadores específicos, en los que podemos desarrollar tecnología. No tenemos que elegir entre infraestructura e innovación, sino en convertir la manufactura existente en innovación.

Vidal Llerenas Morales

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York

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