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Necesario, destinar al menos 8% del PIB a educación
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes 2025, publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), revelan que México obtuvo puntajes por debajo del promedio de los países que conforman dicha organización en matemáticas, lectura y ciencias.

Sólo 30% de los estudiantes mexicanos de 15 años mostraron alcanzar el nivel básico de competencia en matemáticas, según PISA.
A la luz de los resultados de la Prueba PISA 2025, el “gran reto” de México es garantizar “acceso y calidad” educativa mediante el diseño de una política de Estado que requiere de una inversión de al menos 8% del PIB, coincidieron especialistas en educación.
“El tema de la educación tiene que, realmente, colocarse como una política de Estado donde se reconocen las dificultades que venimos acumulando y donde se espera de políticas gubernamentales, organizacionales, magisteriales, para enfrentar problemas que no son nuevos, que venimos acumulando”, afirmó Marisol Silva Laya.
Durante la “Mesa de Análisis Virtual: Repensar la Educación tras la Prueba PISA. Brechas, tecnología y políticas para el aprendizaje”, organizada por la Universidad Iberoamericana, la docente e investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (INIDE) consideró que los resultados de PISA “nos invitan nuevamente a repensar el sentido de la educación para México” desde el punto de vista de “inclusión integral, inclusión social y equidad”, y todo el tiempo, no solamente cuando se presentan mediciones.
Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) 2025, recién publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), revelan que México obtuvo puntajes por debajo del promedio de los países que conforman dicha organización en matemáticas, lectura y ciencias.
La nueva escuela mexicana tiene apenas dos ciclos de haberse implementado, dijo Silva Laya, por lo que “estamos a muy buen tiempo para diagnosticar y corregir lo que sea necesario corregir para que estos resultados (de PISA) sean útiles y podamos enderezar el rumbo en términos de asegurar los logros de aprendizaje que son necesarios”.
Y advirtió que no es momento de pensar en una nueva reforma educativa para revertir la última que se hizo porque eso sería muy costoso para el país.
Jimena Hernández, también docente e investigadora del INIDE, destacó que para enfrentar el problema de la educación “no basta con ampliar el acceso educativo; necesitamos equiparar el piso y las oportunidades de aprendizaje” porque “el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad”.
Tatiana Mendoza, su colega, resaltó que es “fundamental desmarcarse de las interpretaciones que culpabilizan a los alumnos, a las familias, a los docentes, a las escuelas” de los resultados alcanzados y “hay que preguntarse qué tanto los materiales curriculares están favoreciendo eso”.
Desde su punto de vista, ha habido un “creciente deterioro” en el proceso de elaboración de dichos materiales.

