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Opinión

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¿Harto de la Inteligencia Artificial? Prueba Claude, “la Suiza de la IA”

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Nelly Acosta Vázquez | IA: Integrados y Apocalípticos

Nelly Acosta Vázquez

Si eres de los que desconfía totalmente de la Inteligencia Artificial o simplemente buscas una opción un poco diferente, tenemos que hablar de Claude. Y tal vez te suena el nombre: cada vez aparece más en conversaciones, cursos y recomendaciones.

Hace unas semanas, en una capacitación de negocios digitales, nos invitaron a "mudar" nuestras operaciones de otras IAs hacia Claude. No lo hice, pero sí lo probé. Y me encantó lo que encontré.

Si la comparamos con herramientas como ChatGPT, las diferencias son claras. Claude no es una navaja suiza que intenta hacer de todo: está más enfocada en lenguaje, razonamiento y estructura. De hecho, le pregunté a ChatGPT qué opinaba sobre Claude y su respuesta fue interesante: reconoció que destaca en programación avanzada, diseño de sistemas complejos y mejor acompañamiento cognitivo. 

Esto es lo que yo encontré:

1. Claude no es complaciente. ¡Gracias! Te contradice, te corrige, y si se lo pides, hasta te pone a prueba. 

2. Procesa información mejor que otras IA. Subí más de 20 PDF sobre inversiones en español e inglés (sí, la sobreinformación me persigue) y logró ordenarlo todo, explicarme conceptos, generar resúmenes, me propuso preguntas para aprender, armó cuadros interactivos y hasta ejercicios. Las otras IA se me atoraron con el mismo ejercicio. 

La explicación técnica es su capacidad de manejar hasta 1 millón de tokens, lo que le permite trabajar con bibliotecas completas. (Un token no es lo mismo que un prompt: es la forma en la que la IA fragmenta el lenguaje humano para entenderlo; puede ser una palabra, parte de ella o incluso, un caracter).

3. Reduce la sensación de "prosa robótica", pues su escritura es menos perfecta y un poco más fluida… aunque la verdad, a mí todavía me sigue sonando a IA.

4. Tiene iniciativa. Le pedí que me explicara el Interés compuesto, sin mayor detalle, y me dio muchos extras, incluyendo ejemplos, una tabla interactiva y bibliografía. Eso sí, primero le di información sobre mi perfil y mis intereses. 

5. Sabe decir que NO. Y eso en una IA es interesante. Sí reconoce cuando no sabe algo, si no lo encuentra, o si de plano, no considera ético darte esa información.

6. Usuarios más avanzados aseguran que su mayor fortaleza es comportarse como un asistente real. Incluso, me recomendaron darle acceso a mi correo y a toda mi computadora para organizar información y sugerir mejoras. Preferí no hacerlo: no me fío que un robot cumpla su promesa de privacidad. 

Si quieres probar, una advertencia: la versión gratuita es limitada. Si estás acostumbrado a usar ChatGPT sin restricciones, aquí notarás la diferencia: en poco tiempo te pedirá esperar o pasar a la versión de paga. Yo contraté un mes para “jugar” un poco más (alrededor de 20 dólares mensuales).

Y aquí entra un concepto clave: los tokens. Cada interacción consume una cantidad específica de tokens, así que el uso de Claude es más estratégico. De hecho, ya existen cursos y tutoriales sobre cómo optimizarlos. (Ya hablaremos de los esquemas de paga de la IA generativa, en otra ocasión).

Y olvídate de querer usarla como cualquier otro chat de IA. Si lo tratas como una conversación básica, probablemente te decepcione. Claude funciona mejor cuando sabes darle instrucciones precisas, usas sus atajos y skills, palabras clave, etc. Si promete ser más “inteligente”, exige también que el usuario lo sea en su forma de interactuar.

Tampoco es veloz (a mí eso no me importa), por ahora no hace imágenes ni videos (tampoco me importa) y de pronto, su estricta ética limita la interacción (eso sí me importa). Le pedí datos de varios temas económico-políticos de México y se negó. Y sí, como todas las IA, desvaría cuando le pides mucha información de un mismo tema.

También tiene su lado oscuro: a mediados del 2025, autores y editores denunciaron a Anthropic, la empresa detrás de Claude, por el uso no autorizado de más de 7 millones de libros, algunos piratas, para construir una "biblioteca central" y entrenar sus modelos de IA. Meses después, acordó pagar cerca de 1,500 millones de dólares para callar las demandas.

¿Qué hay detrás de esta IA?

Mientras OpenAI y Google parecen librar una batalla por la dominación absoluta de la Inteligencia Artificial, Claude juega un juego distinto. Y para entenderlo, hay que entender su origen: Anthropic nació de una ruptura filosófica. En 2021, un grupo de empleados de OpenAI (creadores de ChatGPT), encabezado por los hermanos Dario y Daniela Amodei, abandonaron la compañía por desacuerdos sobre la dirección comercial y la seguridad de lo que estaban creando. Su objetivo era construir una IA "Constitucional".

Desde entonces, Anthropic se ha ganado el apodo de la "Suiza de la IA". No es casualidad. Ha intentado mantenerse neutral frente a la competencia, posicionándose como una especie de mediador tecnológico, resistiendo presiones de inversionistas y rechazando aplicaciones militares o de vigilancia masiva. 

Esta neutralidad también se refleja en su modelo de negocio. A diferencia de otras IAs “atadas” a un ecosistema específico (como GPT con Microsoft), Anthropic ha recibido inversiones millonarias tanto de Google como de Amazon. El resultado: Claude opera como motor en infraestructuras de empresas que compiten entre sí. Para el usuario, esto se traduce en mayor libertad tecnológica.

No es casualidad, entonces, que en los primeros meses de este año, Claude superara a ChatGPT en descargas en la App Store. Según el mismo Claude, esto se debe a que resulta más atractivo para empresas y usuarios que priorizan la precisión y la seguridad por encima de usos más experimentales o recreativos.

Y es que a diferencia de otros modelos de IA, Claude no aprende solo con el feedback humano (que puede ser inconsistente o sesgado). Integra también su propio "ADN de razonamiento" que filtra sus respuestas a través de un código ético.

¿Qué podemos esperar con esta IA? 

Claude está empujando un cambio importante en el juego: la IA ya no sólo se trata de responder preguntas y prompts. Ahora, quiere convertirse en un colaborador autónomo para ejecutar tareas, estructurar proyectos y participar en procesos complejos, especialmente en software y análisis de datos. Todo, según promete, bajo supervisión humana y dentro de un marco ético.

En un mundo ya saturado de contenidos generado por IA, la apuesta de Anthropic es competir por la calidad de razonamiento

¿Tú prefieres una Inteligencia Artificial que te diga sólo lo que quieres escuchar, de la manera más rápida posible, o una que te cuestione, te ayude a razonar y priorice la precisión sobre la inmediatez?

Nelly Acosta Vázquez

Nelly Acosta Vázquez es escritora, editora y periodista, fundadora de la Academia de escritores y el sello Editorial “Empodera tus palabras”. Laboró en medios de comunicación por más de 20 años. Hoy, además de escribir libros, habla sobre tecnología, negocios y finanzas.

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