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El factor japonés

Opinión
Sorprende el inaudito movimiento de fortalecimiento del peso. Nadie anticipaba estos niveles (ayer 27 de enero, el tipo de cambio cerró en un nivel alrededor de los $17.20 pesos). Hay que tener cuidado con buscar explicaciones de origen doméstico, no existen. La fortaleza del peso no es inherente a ninguna mejora de las condiciones de nuestra economía, sino a un fenómeno global de trading agresivo en los mercados cambiarios.
Tampoco podemos atribuir a ningún discurso o política disruptiva del presidente Trump lo que sucede. Son los grandes virajes que estamos viendo en la economía de Japón, sí leyó bien, los que han provocado tal fenómeno.
En las últimas semanas las tasas de interés de largo plazo en Japón se han disparado al alza alcanzando niveles no vistos en décadas. Al parecer el fantasma de una situación deflacionaria se ha quedado atrás. El aumento de los réditos responde a una venta de bonos japoneses en volúmenes elevados.
¿A qué se debe esto? Pueden ser a varios factores que se conjuntan: la normalización de la economía con crecimiento positivo y un mayor riesgo de inflación; las expectativas de una inflación mayor en el largo plazo (hoy en día la expectativa de la tasa de inflación a 10 años en Japón se sitúa en 2.5%, similar a la de Estados Unidos); puede ser también al temor de una laxitud fiscal que haría que el gobierno se endeude todavía mas en el futuro previsible y que provoquen el Banco de Japón suba las tasas de interés en una postura mas restrictiva.
Los temores se han exacerbado con los acontecimientos políticos en donde la primera ministra Takaichi disolvió el congreso y convocó a elecciones para concretar su plan de expansión fiscal. No parece haber visos por ahora de una crisis de tipo fiscal en Japón pero las cosas apuntan a un mayor déficit, mayor endeudamiento y gasto.
Tanto las autoridades en Japón como las mismas autoridades en Estados Unidos sugirieron el viernes pasado una intervención en los mercados cambiarios para sostener al Yen. No es algo trivial, la elevación de tasas y la posibilidad de una intervención que mantenga a un Yen barato contra el dólar podría ocasionar un flujo de repatriación de recursos grande hacia Japón, quien posee cerca de 5 billones de dólares (en español) en diversos activos financieros fuera su país. Ya sabemos que una sugerencia de intervención como tal lo único que provoca es que las apuestas en contra se intensifiquen. Las intervenciones en los mercados cambiarios funcionan cuando son sorpresivas no anunciadas, en México sabemos mucho sobre eso.
Si Japón no puede vivir con una tasa elevada y una moneda fuerte al mismo tiempo, entonces la operación tradicional de carry trade (pedir prestado en Yenes a un costo casi nulo e invertirlo en cualquier otra moneda con mayores rendimientos) corre peligro. La fortaleza reciente del Yen parece tener un efecto colateral sobre el dólar y su valorización contra las monedas de todos esos países recipientes de flujos ocasionados por esta operación. Véalo usted, el Yen se ha revaluado en los últimos 5 días 2.56%, el Euro se ha revaluado (1.68%), la libra (1.91%), el Franco Suizo 2.12%; el Real Brasileño 0.7%, y el Peso 0.81%. Si vemos el último mes podríamos añadir la revaluación del Renminbi Chino de 0.7% contra el dólar, algo que tampoco corresponde mucho a los fundamentales.
Este movimiento de fortaleza del Yen y de debilidad del dólar apoya también el rally de los metales preciosos que normalmente se mueven a la inversa del dólar. Por ello el oro y la plata tienen los asombrosos precios que ahora vemos.
Tal parece que en los próximos mese la efervescencia política que provoque Trump no será el único factor que genere volatilidad en los mercados globales. Lo que suceda en Japón tendrá efectos importantes en los mercados y desde luego en la expectativa en los mercados cambiarios. Hay algunos temas que han beneficiado al peso en el pasado reciente, como la negociación de la deuda de Pemex, la colocación exitosa de bonos por parte del gobierno en los mercados globales y la condescendencia del señor Trump en el tema comercial, pero el nivel del tipo de cambio no llegó hasta donde está por eso; dichos factores pudieron haber generado si acaso mayor estabilidad.
Es probable que el frenesí de los últimos días se apague en conjunto con decisiones políticas ya sea de intervención o de aporta elementos de calma en los mercados. Si eso pasa es sugerente especular por una revaluación marginal del dólar; sin embargo, los movimientos estructurales que observamos apuntan a un dólar débil y a un Yen fuerte, si eso se arraiga, no se sorprenda de ver más movimientos bruscos como los de esta semana.
*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.