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Opinión

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Esto va muy bien y eso es un problema

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

Quienes pusieron atención ayer 03 de septiembre, notaron que sobre México encendieron un tremendo reflector.

El Gobierno de Estados Unidos publicó su “ranking” de socios comerciales y México no solo apareció nuevamente en primer lugar, sino que ya no hay comparación con el resto de los países. Lo más interesante es la razón, pero empecemos por el número.

Entre enero y julio, las compras estadounidenses de productos procedentes de México sumaron 358,707 millones de dólares. El segundo lugar corresponde a Canadá, con 233,665 millones; el tercero —ojo con esto— lo ocupa Taiwán, con 162,282 millones, también en siete meses. En 2025, a estas alturas del año, Estados Unidos había importado de México 309,288 millones de dólares, que ya era un montón.

¿Qué cara creen que pondrá Trump cuando vea esos números? Igual ni le importa. Pero aquí hay material para la campaña rumbo a las elecciones de noviembre, en las que busca que su partido gane escaños en el Congreso.

Es importante entender por qué esa cifra dio semejante brinco.

Una explicación está en las compras de componentes electrónicos que hacen empresas como Nvidia, proveedora de racks de servidores con GPUs para los centros de inteligencia artificial de compañías como AWS, Google y Microsoft.

En México hay gente ensamblando esos racks y enviándolos hacia el norte, particularmente desde Jalisco y Chihuahua.

Pero ni Jalisco ni Chihuahua producen la tecnología más avanzada que contienen. Esa viene de Taiwán, nación independiente asentada en una isla cercana a China, y eso representa en este 2026 una oportunidad de cambio de era para los fabricantes mexicanos. Pero vamos por partes.

El Gobierno de Trump ha sido informado de la relevancia de esa conexión Taiwán-México-Estados Unidos. Veamos hasta qué punto.

Hace una semana, Colette Kress, directora de Finanzas de Nvidia, reconoció su preocupación por los crecientes costos que enfrenta la empresa, debido principalmente al salto en los precios de las memorias.

Ustedes pueden comprobarlo revisando cuánto cuestan hoy las computadoras. Apple tuvo que lanzar una versión “barata” de su MacBook, la Neo, cuyo precio empieza en 15 mil pesos.

En este escenario de altos costos, Nvidia llevó parte de su producción a plantas de Foxconn en Jalisco, dentro de un ecosistema al que se suman otras compañías taiwanesas con presencia en ese estado y en Chihuahua. Quieren pagar menos aranceles —¿y salarios?—.

Ahí está la clave para iniciar otra era de la manufactura mexicana: la posibilidad de que inversionistas nacionales fabriquen productos que Foxconn debe traer hoy desde Taiwán.

No necesariamente chips o semiconductores, que requieren años de desarrollo tecnológico.

En Chihuahua, un grupo de empresas revisa la manera de producir tarjetas de circuito impreso, como las que ustedes pueden ver cuando abren un aparato en casa. Son esas placas verdes con líneas metálicas. Hasta ahora, todas vienen de Asia.

No sería la primera vez que los mexicanos se aplican para entrar en un mercado grande.

Ford necesitaba reducir el peso de sus vehículos después de las crisis petroleras de los años setenta. Grupo Alfa aprovechó esa necesidad para fundar Nemak en 1979 y especializarse en fundición de aluminio de alta tecnología.

¿El problema actual? Que, ante la oportunidad política, Trump decida saltarse el T-MEC, pasar por encima de una fila de empresarios agrupados en la US Chamber que defienden el tratado e imponer algún tipo de castigo a ese sector, bajo el argumento de que esas inversiones deben realizarse en su país.

El mes pasado, su administración ya comenzó a evaluar barreras comerciales masivas, incluido un arancel de 100 por ciento a los semiconductores importados.

La experiencia indica que una medida de ese tipo difícilmente avanzaría, menos aún cuando urge llenar los centros de datos que se construyen en Estados Unidos.

Me inclino a pensar, más bien, en la tremenda oportunidad que hoy se abre para los mexicanos aventados.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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