Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

El mes de la ONU, frente a riesgos globales

main image

OpiniónEl Economista

Ha iniciado el mes de la ONU; el mes de la Asamblea General de la ONU.

"La Carta de las Naciones Unidas comienza con tres palabras sencillas: "Nosotros los pueblos". No nosotros los poderosos. No nosotros los victoriosos. Nosotros los pueblos, todos nosotros, somos más fuertes y más humanos cuando permanecemos unidos".

Lo anterior fue dicho el 26 de junio pasado por el Secretario General de la ONU António Guterres, quien por última ocasión presidirá la Asamblea General ya que el 31 de diciembre concluirá su periodo.

Permanecer unidos es un ideal que fue colocado en el basamento de la ONU. Parecen lejanos los tiempos de su nacimiento. Son ya 80 años de vida.

La ONU, como he escrito en este espacio, requiere de una reforma profunda, empezando por su Consejo de Seguridad dado que no debe ser permisible que ninguno de los miembros permanentes debería de violar la soberanía de otro país, y mucho menos a través de una guerra.

El 81 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas reunirá una vez más a líderes de todos los países del mundo para revitalizar la cooperación global, dar un impulso decisivo a los Objetivos de Desarrollo Sustentable y promover la acción colectiva en favor de a paz, la dignidad y la igualdad en un planeta saludable.

Estos conceptos parecen anacrónicos; valores que ubican fuera de época por la enorme erosión que sufren los organismos multilaterales.

Su erosión no es natural. Es provocada por líderes que no quieren ser juzgados por tribunales internacionales o simplemente porque no quieren cooperar en diversos ámbitos: económico, social o ecológico.

El retrato geopolítico de los organismos multilaterales revela serios daños, y quizá algunos de ellos son irreversibles.

El viejo orden ha quedado atrás y la ONU no ha logrado regenerarse, en parte, por decisión de los cinco miembros permanentes. Ganaron la Segunda Guerra Mundial, pero algunos de ellos han perdido la confianza de una parte importante del mundo.

Algunos de los jugadores (países) han entrado en una dinámica cuyo principal rasgo es violar el derecho internacional. Las faltas, los empujones, las manos que controlan el balón y las agresiones entre jugadores se repiten día a día. Los árbitros se están quedando sin voz.

Lo insólito se observa en algunos de los jugadores que han tomado la decisión de demandar a los árbitros.

Pronto será elegido la persona que sustituirá a António Guterres al frente de la Secretaría General de la ONU.

Su primera tarea será la demostración de su liderazgo para persuadir a los cinco miembros permanentes de que el mundo se aproxima a una zona de riesgos nucleares.

tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete