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Elecciones en Estados Unidos

Carlos Alberto Martínez Castillo | Auctoritas
El próximo martes serán las elecciones de medio término en Estados Unidos en donde a pesar de lo que muchos creen, el presidente Donald J. Trump no tiene mucho que perder.
En primer lugar, no es él quien estará en las boletas, tampoco es una suerte de referéndum sobre su gestión porque simplemente no puede más que aspirar a gobernar hasta el 2028.
Quienes no simpatizan con el presidente como personaje —la mayoría de sus detractores— y quienes no simpatizan con sus políticas a favor de la empresa libre, la familia heterosexual, su postura en contra del aborto, la existencia de sólo 2 sexos biológicos y su rechazo a la ideología de género, así como su inclinación a las tradiciones económicas, sociales y culturales judeo-cristianas —lo menos de sus detractores— sueñan con su derrota en estas elecciones y con ello, alegremente celebran anticipadamente su fracaso histórico.
Existen muchísimos más que están de acuerdo con apoyo incondicional a Israel, la postura en contra de la proliferación nuclear en Medio Oriente y Asia, la presión a Europa y organismos internacionales para que se hagan responsables de sus descomunales gastos, la responsabilidad presupuestal e impulso total a las nuevas tecnologías simplemente por ser Donald Trump, no quieren expresarse a favor, el TDS —Trump Derangement Syndrome— no tiene cura.
Después de la Segunda Guerra Mundial ya en1946 a la fecha se han llevado a cabo 20 elecciones de medio término en aquel país en donde únicamente en 2 ocasiones —10%— el partido en el gobierno ganó los comicios por lo que, dado su nivel de desarrollo económico y preeminencia como potencia mundial, es claro que no representan referéndum alguno salvo en la mente de los analistas.
Únicamente en 1998 —Bill Clinton— y 2002 —George Bush Jr. — mantuvieron la mayoría en el Congreso, ambos gobernaron ocho años pero sólo en una ocasión su partido obtuvo el triunfo en elecciones intermedias.
Abundando, desde 1934, el partido del presidente pierde en promedio 27 escaños de la Cámara de Representantes y tres escaños en el Senado. Lo anterior lo sabe el presidente, su partido y el partido Demócrata. Los únicos que no lo saben son los que piensan que, con ello, el curso de las guerras en Ucrania e Irán va a cambiar o que fluirán interminables fondos a la OTAN, OMS, ONU y asistencia global.
En nuestro país, los que inocentemente piensan que las presiones al gobierno con relación al crimen organizado y su vinculación con políticos mexicanos van a cesar o que el T-MEC terminará pronto su vía crucis; ninguna de las 2 cosas, más de 100,000 muertes de norteamericanos al año por fentanilo aparentemente solapado por diversas autoridades fue la gota que derramó el vaso y; como bien apunta el experto en comercio exterior, Jorge Molina Larrondo, una cosa es el acero, aluminio o cobre y, otra muy distinta, el tratado comercial en manos de la USTR que reporta al presidente. A nosotros como mexicanos no nos queda de otra más que hacer lo que nos toca.

