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Opinión

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Una deuda imposible de pagar

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Juan María Naveja | Al margen

Juan María Naveja

En el muy improbable caso de que se congelase la deuda pública de México, el país tardaría 40 años en liquidar los casi 20 billones de pesos que se han acumulado de manera creciente en los últimos ocho años, el problema medular es la insuficiente recaudación y el pago de intereses.

Hace unos días, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió al reportero Jorge Chaparro que la deuda es manejable, se aventuró a decir que es una de las más bajas de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, siendo cierto, lo muy discutible son las condiciones de vida de unos y otros.

La mandataria aseguró que equivale a menos del 50% del PIB, aunque los Criterios Generales de Política Económica estiman que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (la medida más amplia de la deuda) podría cerrar el año en un 54% del PIB.

Es verdad que la deuda no se debe utilizar para gasto corriente sino para infraestructura y en la materia México no está al día, particularmente en áreas fundamentales como el desarrollo energético, son amplias zonas del país que viven las de Caín porque con frecuencia están en las sombras.

Si por gasto en infraestructura se consideran las grandes obras emprendidas por López Obrador, hay que decir que Dos Bocas no produce lo que se proyectó, el Tren Interoceánico ha estado impactado por la tragedia del año pasado que obligó a una modificación del trazo, el Tren Maya opera con pérdidas, el AIFA no ha resuelto la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México, Mexicana pierde algo así como dos millones diarios

¿Y qué decir de fallidos proyectos como hoteles, las Islas Marías o el del litio, que ni siquiera arranca.

Lo cierto es que la velocidad con que está creciendo la deuda pública hace temer que aumente en 4% del PIB para el 2027 y que para el 2032 llegue casi al 57%.

Los componentes que más impactan son el lastre que arrastran Pemex y la CFE, a pesar de los rescates que viene haciendo el gobierno y que resultan insuficientes, además de que las dos empresas no responden a las necesidades del país, la petrolera incluso está produciendo a niveles de 1975.

En el caso de la CFE, además de la citada falta de cobertura, está el rezago para responder a las necesidades que traerán los avances de la inteligencia artificial, que demandan grandes cantidades de energía eléctrica, que con todo y la incertidumbre que se desató hace unos días seguirá creciendo.

El propósito de reducir el déficit no se cumplirá porque en lugar de llevarlo al 4% la amenaza es que alcance el 6% o más y, por supuesto, que no se puede porque se tiene que pagar el servicio, una estimación aventurada sostiene que solo por pago de intereses México deberá liquidar unos 17 billones de pesos en los próximos 39 años, actualmente se paga algo así como un billón 300 mil millones de pesos anuales.

El antídoto tendría que ser el equilibrio de las finanzas de tal forma que no se gaste más de lo que se recaude, lo que no sucederá, el Director Editorial de El Economista, Luis Miguel González, advertía en su columna Caja Fuerte, “el déficit fiscal previsto para el 2027 será de 1 billón 358,558 millones de pesos. Cada día del próximo año, el Gobierno prevé gastar 3,722 millones de pesos más de lo que ingresa...”.

Va de nuevo, si por arte de magia la economía nacional pudiese renunciar al crédito y su deuda se quedara en los casi 20 billones actuales, pagarlos tomaría unos 40 años y, obvio, eso es imposible.

Juan María Naveja

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.

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