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Opinión

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Debilidad laboral

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Isaac Katz | Punto de vista

Isaac Katz

Una de las manifestaciones más notorias de la debilidad estructural de la economía mexicana es el mercado laboral. Un país que experimenta muy bajas tasas de crecimiento económico es incapaz de generar los empleos que permitan ocupar, con una alta productividad, a todos aquellos que ofrecen a las empresas sus servicios laborales, particularmente a aquellos que ingresan a este mercado. (Clase de eco I: en el mercado laboral los demandantes son las empresas y los oferentes son los trabajadores; las empresas no ofrecen empleos ni los trabajadores demandan puestos de trabajo).

La información provista por el Inegi muestra esta debilidad. Así, para el mes de enero, del total de individuos ocupados, el 56% de ellos laboraba informalmente, es decir, sin acceso al sistema de seguridad social. Por otra parte, casi el 30% de los ocupados estaba empleado en empresas ilegales que producen bienes legales (mal llamadas informales), es decir, en unidades de producción que no están formalmente constituidas y tampoco están registradas ante las autoridades tributarias y de seguridad social (SAT e IMSS).

A lo anterior hay que agregar la información provista por el IMSS respecto del empleo formal correspondiente al número de empleadores privados formalmente constituidos, así como del número de trabajadores empleados en estas empresas y que, por lo mismo, están registrados ante el instituto de seguridad social y reciben las aportaciones patronales al IMSS, SAR e Infonavit.

En primer lugar, los empleadores. El IMSS informó que durante enero se redujo en 5,842 el número de empresas privadas registradas ante este instituto, con lo cual se acumulan disminuciones mensuales en 20 de los últimos 21 meses. Respecto de enero de 2025, la caída en el número de empleadores ascendió a 25,992 patrones (una reducción anual de 2.5%), con lo cual se acumulan 19 meses consecutivos de contracción anual. ¿Cuántas de estas empresas cerraron definitivamente con la consecuente pérdida de empleos y cuántas migraron hacia la ilegalidad, con menores empleos y de peor calidad?

En segundo lugar, el empleo. El Inegi informó que en 2025 se crearon en la economía 1,057,970 puestos de trabajo, de los cuales 1,161,926 fueron informales, por lo que más que compensaron la caída de 103,956 empleos formales (privados y no privados). Respecto de los trabajadores empleados por empresas privadas formalmente constituidas, el IMSS informó que en 2025 se crearon únicamente 72,176 empleos (sin considerar los empleos ya existentes en las plataformas digitales y que fueron registrados ante el IMSS), un crecimiento anual de apenas el 0.32%, el peor desempeño en lo que va del siglo (excepto por los años en recesión, en los cuales el empleo cayó).

A este mal año en lo que respecta a número de trabajadores registrados ante el IMSS se agrega ahora que en enero de este año volvió a experimentar una caída, en este caso de 8,104 puestos de trabajo. Destaca que esta reducción en el mes de enero de lo que va del siglo XXI solo se dio con anterioridad en 2009, año caracterizado por la recesión que México experimentó como consecuencia de la Depresión Mundial.

La baja capacidad de la economía para generar empleos en el sector privado no es un fenómeno reciente. Altos costos de entrada a los mercados, derivados de una regulación excesiva e ineficiente administrada por una burocracia que actúa como buscadora de rentas; altos costos regulatorios y laborales de salida, que encarecen la movilidad sectorial y regional de los recursos; una regulación específica excesiva y mal diseñada del mercado laboral son todos ellos elementos, entre otros, que inhiben el crecimiento económico y, por ende, la creación de empleos.

Dentro de toda la maraña legal y regulatoria a la cual se enfrentan las empresas privadas destaca la correspondiente a las obligaciones patronales en materia de seguridad social. Las contribuciones que las empresas privadas hacen al IMSS, SAR e Infonavit, mismas que actúan como un impuesto implícito al empleo formal, hecho que encarece la creación de empleos e incentiva a los empleadores a operar en la informalidad. Otro elemento que ha desincentivado la creación de empleos formales y, al mismo tiempo, incentivado la informalidad es la regulación laboral correspondiente al despido de trabajadores; crear empleos es caro porque despedirlos también es muy caro.

Si de por sí el potencial para crear empleos formales era bajo, esto se ha agravado en los últimos años. La muy baja tasa de crecimiento económico, la destrucción institucional que han significado varias de las reformas constitucionales (la judicial y la desaparición de los órganos autónomos), la reforma a la Ley de Amparo que desamparó a los individuos y empresas cuando actos de gobierno atentan contra los derechos individuales, particularmente en materia tributaria, se conjuntan con un encarecimiento de la mano de obra empleada en el sector privado para explicar la notoria debilidad que se presentó en el mercado laboral formal, particularmente la del año pasado.

Hacia adelante, para generar más empleos formales se requiere de entrada que la economía crezca significativamente más y se realicen cambios legales que actualmente lo desincentivan; esto no parece que vaya a suceder.

X: @econoclasta

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