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Datos inflados, amenazas reales: el dilema del T-MEC

Enrique Campos Suárez | La gran depresión
Vaya mañana la de ayer 11 de febrero, para los mercados que tuvieron que digerir antes del desayuno tres noticias importantes: el esperado dato, así fuera con retraso, del número de empleos creados en Estados Unidos en enero pasado; la sorpresa del cierre por 10 días del espacio aéreo de El Paso, Texas, en la frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua; y la enésima amenaza de Trump de terminar con el T-MEC.
El dato de las nóminas no agrícolas resultó agridulce, pues a pesar de que el mercado se sorprendió con la creación de 130,000 plazas nuevas en enero, más de lo esperado, la cubetada de agua fría llegó con la drástica revisión de empleos creados durante el 2025, desde 584,000 plazas reportadas a solo 181,000; lo que deja dudas, no solo de la condición de la economía, sino de la calidad de los datos oficiales.
Esta revelación de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos es demoledora porque deja ver el fracaso del primer año del segundo mandato de Donald Trump.
En primer lugar, la purga de plazas laborales en el gobierno Federal por parte de Elon Musk que mandó a la calle de manera indiscriminada a miles de personas.
Pero también la deportación masiva y el miedo de los inmigrantes de salir a trabajar. Esto, más la suma de la incertidumbre que genera la política arancelaria del propio Trump. Todo esto ha generado un escándalo social y político ante estas cifras infladas y alarmantes.
Este dato demuestra que el presidente de Estados Unidos amenaza, hostiga, busca renegociar con ese estilo agresivo la relación comercial con América del Norte desde una posición de debilidad.
Por eso, cuando Bloomberg publica la mañana de ayer que Donald Trump está pensando en abandonar el acuerdo norteamericano, el T-MEC, el impacto sí se siente en los mercados, en el tipo de cambio, pero acaba por ser limitado porque los inversionistas recuerdan que TACO (Trump Always Chickens Out).
Así, desde el Salón Oval de la Casa Blanca se muestra una agresividad que no tiene una red de protección, ni en sus datos inflacionarios, ni en el mercado laboral, lo que desnuda al mandatario estadounidense jugando el papel del “policía malo”.
Porque, al mismo tiempo, su secretario de Comercio, Howard Lutnick, mantiene mesas de trabajo para renegociar, sí, con presiones a los socios norteamericanos, pero sin demoler el acuerdo.
Lo malo, por ahora, es que “el policía bueno” Lutnick aparece repetidamente en los expedientes del caso de Jeffey Epstein y eso lo debilita políticamente.
Lo que desafortunadamente compensa a Trump ante esa debilidad económica y su necesidad comercial de México, es la cada vez más irrefutable fuerza del crimen organizado y su complicidad con el poder político.
Desde el vuelo de drones, que obligaron a la Administración Federal de Aviación a cerrar el espacio aéreo de El Paso, hasta las revelaciones, desde lo más íntimo y alto del poder de la llamada 4T, de que los oscuros propagandistas del sistema tienen vínculos cercanos con criminales, además de los senadores y presidentes municipales que probadamente están manchados.
Ese es el apalancamiento que Trump tiene para conseguir lo que quiera de nuestro país, a pesar de sus graves problemas internos.
Desde el Salón Oval de la Casa Blanca se muestra una agresividad que no tiene una red de protección, ni en sus datos inflacionarios, ni en el mercado laboral, lo que desnuda al mandatario jugando el papel del “policía malo”.

