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Opinión

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¿Coaliciones y alianzas salvan la democracia?

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. José Saramago

Los desafíos de la política en México son importantes hoy, que junto a la economía vulnerada por la guerra en oriente; distante sí, pero que impacta por la dependencia del petróleo, nos tiene ante un panorama que debe ser analizado de manera seria, no a la ligera, y valorar la unidad nacional y no los mezquinos intereses personales.

Nos queda claro que los partidos políticos con registro, más los emergentes que serán autorizados por el INE, y que les permitirá competir en solitario en las próximas elecciones de 2027, también serán factor de división y no de unión.

Convocatorias hay para la conformación de coaliciones y alianzas, entre el priismo que se ha derrumbado por falta de credibilidad y excesos de corrupción, el panismo extraviado en su mundo de glorias de dos sexenios no logra articular más que victorias en estados focalizados como Aguascalientes y Guanajuato.

Por otra parte, Movimiento Ciudadano, no olvidar que este dio un giro de 360 grados con el cambio de nombre, la frescura de algunos candidatos, ahora mismo gobierno, diputados locales y legisladores federales, se muestran diferentes, a pesar de la longevidad política del liderazgo de Dante Delgado, ex priista.

Del partido del trabajo y el Verde Ecologista, acompañantes siempre de las tendencias ganadoras para la presidencia de México, pequeños en el espectro nacional, en las urnas les cobrará la ciudadanía, el rechazo a las dos iniciativas de reforma electoral del morenismo; no de Claudia Sheinbaum.

La queja es un discurso que lejos de hacer eco crea conciencia, no hay al parecer futuro para el PRI sin alianzas, quizá sus mayores y mejores argumentos están en ese pasado de construcción de instituciones, pero cavaron la tumba de su presente, en una autodestrucción en la diminuta transparencia de sus selecciones de aspirantes, así como la catástrofe política les llegó encarcelando a activos gobernantes por excesos desde el poder. 

Siempre se impone la duda, el beneficio de esta sobre la realidad, porque las campañas políticas tienen también un desgaste, y los temas están en el menú a la vista, inseguridad e inflación; resultados que no satisfacen al pueblo de México, pero que lejos de manifestarse, permanece callado, en esos silencios cómplices, por los temores naturales del transitar austero sin programas sociales. 

La ignorancia juega un papel en estos tiempos de crisis de valores, donde la justicia no alcanza a disipar las dudas de algunos miembros de MORENA, la opacidad también cobra facturas, porque como afirma Saramago, “la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva”.

Tendrán que cuidar que el “plan B” logre salvar la aduana del Congreso, pero Ricardo Monreal sufre de complicidades, además quien relevó a Adán Augusto en el Senado, Ignacio Mier, no tiene ni la fuerza ni el liderazgo en su grupo parlamentario y con los aliados, para conseguir los votos que inclinen la balanza.

Duro de roer el hueso de las definiciones políticas, aderezadas con la maldad de los que, sin estar a cuadro, mueven sus piezas, en un tablero multicolor de intereses personales y de grupo, donde la letanía no es creíble, salvar la democracia es una utopía en México.

ENTRE LÍNEAS

Los temores y las dudas no descansan, sufren de insomnios de uno y otro lado, aquellos que protestaron de manera tibia 72 horas en el zócalo capitalino y algunas ciudades del sur del país, amenazando con regresar para el evento del año, un mundial de futbol manchado por una guerra ahora en tregua; y quienes tendrán la responsabilidad de resolver a favor sin recursos.

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