Cuando Andrés Manuel López Obrador concibió desde la campaña electoral el guion de su administración, estableció que la mitad de su mandato llevaría a cabo una reforma fiscal.

Imaginaba que llegaría a este punto con tasas de crecimiento anual arriba de 4% y con tal cantidad de éxitos que lograría cualquier cosa por aclamación. Pero la realidad es que ni sus políticas públicas han sido acertadas, ni la pandemia permitió que la economía tuviera al menos un ligero crecimiento.

Pero ese es problema de la realidad, la 4T mantiene sin cambios sus planes.

De una reforma hacendaria podemos esperar lo mismo que de las contrarreformas educativa y energética: resultados lamentables. Una posición dogmática y poco informada que ignore cualquier otra voz diferente a aquellas que sean afines al gobierno.

Ya tienen fecha para la presentación de la reforma hacendaria de este gobierno y esa fecha es el próximo 15 de agosto. Para ello necesitan cumplir con otra de las condiciones preestablecidas en el plan de gobierno de López Obrador que es tener mayoría en el Congreso.

Contaban con la violación constitucional de la sobrerrepresentación y hoy el Instituto Nacional Electoral se los echó para atrás. Sin embargo, no es la primera vez que hay que poner mucha atención a esa relación entre el poder desmedido del Ejecutivo y las decisiones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Por lo pronto ya existe un Grupo de Trabajo para la Transición Hacendaria que tiene por objetivo, dicen, mejorar los ingresos y los gastos, sin crear impuestos ni aumentar las tasas de los actuales.

Ya en la letra pequeña está el demonio. La 4T pretende con su reforma hacendaria meterle mano al gasto de la Federación, pero también de estados y municipios. Algo que sería concebible en una democracia sólo con una amplia participación política y no por mayoriteo.

Además, en materia de gasto federal no hay planteamiento más falso que ordenar la manera como hoy se gasta, cuando el propio presidente López Obrador se anima en un mitin a comprometer varios puntos del Producto Interno Bruto en la ampliación del programa de pensiones para adultos mayores, con una clara intencionalidad política.

El gasto en infraestructura se derrumba, muchos sectores vulnerables han perdido la asistencia presupuestal por dar prioridad a los programas asistencialistas, electorales, de López Obrador. ¿Los van a meter en cintura o para eso quieren más recursos de los contribuyentes de siempre?

Y en la parte de los ingresos, ahí está ese componente ideológico con aquello de que quieren quitar la dinámica de un sistema fiscal regresivo donde las clases medias y los pobres siempre cooperan. Esto deja ver dónde van a encajar el diente y no parece precisamente que sea en las enormes avenidas de evasión fiscal, muchas de ellas entre sus clientelas políticas.

Hoy mismo empieza un desfile de expertos en temas fiscales por el Congreso, pero es difícil pensar que realmente se pueda configurar una verdadera reforma hacendaria en México cuando lo que domina es el pensamiento dogmático de la 4T donde sólo lo que ellos piensan es lo correcto, lo demás es problema de la realidad.

enrique.campos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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