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Xóchitl

Muy pocas cosas pueden lograr lo que el buen humor es capaz de alcanzar. El buen sentido del humor, me refiero, porque hay el mal sentido del humor que usualmente produce un efecto contrario al deseado.
Me encuentro en redes sociales un ejemplo notable. Aparece Xóchitl Gálvez a cuadro con un pedazo de cartón, acaso un lado de una caja en el que se lee “Xóchitl va” y ella con una sonrisa de traviesa, dice: “Estos son mis espectaculares” y entonces la cámara se mueve hacia la izquierda y se le oye decir: “y estos son los de ellos” y aparece a cuadro un espectacular callejero de varios metros por lado e iluminación nocturna, de Claudia Sheinbaum en el que el presidente le levanta la mano en actitud triunfal.
El mensaje está dado en 15 o 20 segundos. Su efectividad es contundente. En un solo acto, Xóchitl se burla finamente de sus contrincantes, critica los enormes gastos que el corcholatour está costándonos a los mexicanos. Recuerda que éste en un proceso ilegalmente adelantado por el propio Ejecutivo del país y demuestra que con imaginación y buen sentido del humor la política y la crítica pueden ejercerse sin agresiones, sin divisiones y sin confrontaciones. Pedagogía pura diría yo y sin duda una cubetada de frescura que la senadora ha introducido en la contienda política del país.
En contraste pienso en los videos en los que nuestra exjefa de gobierno se mostraba emocionada promoviendo el concierto “gratis” (para los asistentes), porque de que se le pago, se le pago de nuestros impuestos a la Motomami (Rosalia). Y en él, Claudia hacia la mueca de reírse y al mismo tiempo acompañada de no sé quién, actuaba como si estuviera manejando una motocicleta. Lamentable escenificación, carente de imaginación, de gracia y de sentido alguno. Vamos a echar relajo, eso es todo.
Más recientemente a la doctora Sheinbaum se le ve en un mercado revisando unos cangrejos acompañada de un sequito infinito. Uno de los cangrejos le muerde un dedo de la mano, se rie y brinca como niña a la que le ha picado una abeja y acaba el video.
Si las corcholatas no han mejorado en la preferencia electoral, cosa que debe tener muy preocupado al presidente, es concretamente porque les falta sentido del humor, imaginación, discurso, están atados por reglas que les ha impuesto el mismo que los hizo renunciar y ahora el INE les ha aplicado una serie de medidas cautelares para que sus eventos sean todavía más restringidos, aburridos e incoloros.
En ese contexto el rey del mal humor, AMLO, se lanza contra Xóchitl acusándola de haber recibido contratos por 1,400 millones de pesos, lo malo es que lo hace con dolo, pues mezcla los contratos que ha recibido de este gobierno a través de licitaciones por unos 80 millones de pesos, con contratos tenidos con empresas privadas, información reservada por la ley (el secreto fiscal). Además y sin pudor alguno, se incrimina al usar ilegalmente las herramientas del poder, mostrando la información privada de dichas empresas privadas que contrataron legalmente y pagando los impuestos del caso a la empresa de la legisladora.
El presidente en distintas ocasiones y a propósito de las medidas cautelares que le impuso el INE par no pronunciarse en materia electoral o sobre actores concretos, se avienta dos gracejadas que le parecen motivo de risa. Una: reta a Claudio X González a probar que es una persona que de verdad investiga cosas sobre la corrupción y que investigue a la senadora Gálvez y se rie. Segundo: hace otro chiste, diciendo al presentar los datos de los contratos de la senadora, que antes de que lo notifiquen del INE, dice él “que me cepillen”, se rie y comete su ilegalidad. Si este gobierno pierde la elección del próximo año, será por su falta de imaginación, por su falta de legalidad, por su falta de eficacia y profesionalismo, pero sobre todo por su falta de un buen sentido del humor. Nada más, pero nada menos, también.

