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Wallace gana el debate
La estrategia de Trump fue producir ruido para evitar que Joe Biden hiciera un diagnóstico sobre su fracaso en el manejo de la crisis sanitaria, entre otros temas.
El ruido es aliado de la vergüenza. Interrumpir también es una estrategia.
Chris Wallace, el moderador, arrincona a Trump al preguntarle sobre su propuesta para sustituir al ObamaCare. Ya son cuatro años y no hay nada. Trump produce ruido para cambiar de tema.
Biden tenía una amplia agenda para lastimar a Trump. El más importante: el nuevo coronavirus.
El candidato demócrata le recuerda que la vacuna no estará lista para las elecciones. Es o era la esperanza de Trump para mitigar su mal desempeño. Pero la vacuna no es un balón de futbol.
Trump lo interrumpe para señalar a China como culpable. Biden le recuerda su accidentada recomendación de tomar detergente. Trump sigue apuntando a China y concluye que fue un comentario sarcástico.
Chris Wallace se molesta por las interrupciones.
La catarsis llegó pronto. Los 750 dólares que Trump pagó de impuestos en 2016 arrinconó al presidente por tercera ocasión: seguro médico, pandemia y pago de impuestos. Wallace le da oxígeno a Trump al recordar que la economía mejora satisfactoriamente. El presidente aprovecha y señala a Biden como un político que prefiere cerrar la economía.
El segundo tanque de oxígeno para Trump lo representa el hijo de Biden que trabajó en Ucrania. El presidente se emociona por el tema de corrupción vinculada con Biden. Lo arrincona. Biden tropieza. Biden no logró salir sin heridas.
Biden abandona la esquina al calificar a Trump como racista. “Todos somos estadounidenses”, señala Biden para recordar a Trump su trato discrecional frente a la sociedad.
El debate fue gobernado por la anarquía. Wallace no logró que ambos candidatos respetaran el formato.
La música es el ruido. Trump provoca que Wallace se convierta en el tercer debatiente.
Trump se hunde en el segmento temático de la violencia racial. El maquillaje de su rostro se humedece y sus cachetes brillan demasiado.
Los debates presidenciales en Estados Unidos son un espectáculo, el de ayer 29 de septiembre, fue un show de ruido. El ruido de Trump.
Cuatro años atrás Trump se presentaba como un outsider. Los votantes le abrieron el espacio político de la Casa Blanca. Ahora, se presenta como un político que hace del escándalo su legado. Sin escándalos no existiría.
Wallace habla sobre el cambio climático. Otra vez golpea a Trump. Wallace, y no Biden, ganó el debate.

