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Opinión

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Vargas Llosa económico

En su denostada candidatura política, Vargas Llosa propuso para Perú un programa económico similar al de otros gobiernos progresistas de América Latina.

Como buen intelectual latinoamericano, durante los años 60 y 70 del siglo pasado, Mario Vargas Llosa cobró interés en el tema de la pobreza y el atraso en los países del llamado tercer mundo. En paralelo con su intensa actividad literaria -y también aventurera y amorosa , el escritor peruano se dio tiempo para enterarse del pensamiento de los teóricos cepalinos, del enfoque centro-periferia y de otras doctrinas más extremistas como la teoría de la dependencia. Si los países ricos del centro habían alcanzado el progreso, bien podía ser porque lograron expoliar a sus congéneres de la periferia .

A continuación, tres experiencias fueron determinantes en la visión del destacado escritor peruano. Los saldos del gobierno del dictador militar Velazco Alvarado en Perú, del primer gobierno populista de Alan García y la caída del Muro de Berlín en 1989 que terminó en el desmoronamiento del bloque soviético.

Conclusión: para combatir la miseria y el atraso social había que buscar otras fórmulas distintas a la clásica receta estatista: expropiar todo y esperar a que el Estado -clarividente, justo y eficaz- generase la riqueza deseada y la repartiera generosa y equitativamente entre las masas.

Sus observaciones en materia de desarrollo económico y progreso social encontraron cabida desde luego en su trabajo periodístico y en algunos pasajes de su obra ensayística. Sin embargo, la vivencia esencial provino de su proyecto por llegar a la Presidencia de su natal Perú, impulsado por el Frente Democrático (Fredemo). Como es ampliamente sabido, la campaña electoral de aquel escritor que se transformó en candidato presidencial resultó en la derrota.

Es curioso que en su denostada y criticada candidatura política, Vargas Llosa haya ofrecido para Perú en programa económico parecido al de otros gobernantes progresistas y populares que han llegado al poder en países de América Latina y gobernado con éxito. Aunque hay por supuesto otros ejemplos como el de Ricardo Lagos en Chile, el caso por excelencia ha estado encarnado en Brasil por los gobiernos sucesivos de Henrique Cardoso y Lula da Silva.

La reflexión sobre la experiencia de Vargas Llosa lleva casi a la perplejidad. En ambientes políticos tan ideologizados como los que existen en muchos países latinoamericanos quizá la única senda para alcanzar el poder y hacer un gobierno modernizador es aplicando la fórmula del violín: instrumento musical que se toma con la izquierda pero que se toca con la derecha.

bdonatello@eleconomista.com.mx

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