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Vanidad de vanidades
Aquí unos destacados ejemplos de algunos políticos que demuestran claramente que si algo saben hacer bien y bonito es mentir.
Dos bonitos casos de esta pandemia de los políticos y altos pensadores mexicanos, todos en pos de loor y gloria, canonjías, premios, citas en el periódico, etcétera.
1. El del senador Beltrones. ¿Infatuado será la palabra adecuada? Desconozco si en el camino se autobautizó Manlio Fabio o si lo hicieron sus padres sea en honor de M.F. Altamirano, oscuro abogado veracruzano, sea porque vieron en el bebé aires de tribuno romano.
¿Leyeron su manifiesto a la nación del 22-XI, plana entera? Urbi et orbi, conocido del uno al otro confín, pregunta a los ciudadan@s: ¿Poder para qué? . Bien sabe para qué lo tiene y para qué quiere más, aunque esto, por ahora, parece imposible. Él dice que para reformar el régimen político, implantar un nuevo modelo de desarrollo y conseguir un pacto social diferente, whatever that means.
Nomás. Señala que sus aspiraciones son legítimas pero que no tiene obsesiones personales, o sea, perturbaciones anímicas producidas por una idea fija.
Éste no es el tiempo de las ambiciones, apunta, ciertísimo, se le fue el avión. El respeto al valor de la palabra ha sido mi práctica común, la simulación es el peor veneno de la política, sostiene. Y termina con un elocuente mañana empiezo otra vez . Narcisismo maligno que lleva al cinismo.
Buen ejemplo el de este individuo, y el de otros mexicanos, de que si algo saben hacer los políticos es mentir.
2. El de nuestros buenos amigos, encabezados por el imprescindible don Sergio (A), hacen gala de honestidad, valor cívico y responsabilidad, seguidores del acontecer nacional -son los únicos que se preocupan en esta trascendental materia- que en un santiamén pasan de 23 a 30,000, será en Twitter o Facebook donde se encuentra toda la basura imaginable.
Por amor propio, al de sus hijos y a los de la patria encaran valerosamente al Presidente y le exigen parar la guerra, intolerante, pone en riesgo nuestra integridad física, no la moral, por Dios.
Aprovechas tu Elevada Tribuna para desprestigiarnos. Más claque tienen éstos, escudados en el castillo de la pureza de la intelectualidá, que don Felipe, que habla a diario y nadie escucha.
La cifra va en 8,000 muertos anuales por el combate al narco, 35,000 en Brasil por violencia tal cual, más de 100,000 en Corea del Norte por represión en este siglo XXI.
¡Ubíquense señores protestantes!
paveleyra@eleconomista.com.mx