El impresentable ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo algo muy bien. Destinó miles de millones de dólares durante el verano del año pasado para el desarrollo de las vacunas que le permitieran a su país salir lo más rápido posible de la pandemia. Lo que sí hizo muy mal fue manejar los efectos de esa pandemia desde el principio.

En ese país se invierten fuertes cantidades en el desarrollo científico y las empresas farmacéuticas tienen un mercado sólido donde no les cambian las reglas del juego por cuestiones ideológicas.

El gobierno de Estados Unidos invirtió en diferentes proyectos de desarrollo de una vacuna contra el SARS-CoV-2. Destinaron 1,000 millones de dólares para el proyecto de Johnson & Johnson que no ha dado los resultados esperados, pero también destinaron otros casi 2,000 millones de dólares al proyecto de Pfizer-BioNTech y además de destinar recursos, el gobierno de Trump adelantó la autorización para el uso de emergencia de la vacuna de Moderna.

Estaba claro que cuando el republicano buscaba en el verano pasado acelerar el proceso de desarrollo de la inmunización contra el SARS-CoV-2 pensaba que llegara a tiempo para lograr su reelección.

No lo consiguió, pero sí pudo lograr que, en esta nueva era demócrata, hasta ahora se hayan aplicado casi 60 millones de dosis, lo que implica que es factible la meta de haber logrado una inmunización casi total para mediados de este año.

Quién sabe qué puedan pensar ahora en Estados Unidos de aquellos que en el verano pasado decían que estaba domada la pandemia, que se podrían abrazar y salir a la calle y que ni hablar de usar un cubrebocas, y que ahora dicen que no es justo que los ricos no compartan las vacunas.

Lo que sí es un hecho es que, en aquel país, entre ese proceso acelerado de vacunación y los nuevos programas de estímulo económico es muy probable pensar en un aceleramiento de la recuperación económica a partir del segundo semestre del año.

Los consumidores con dinero en la bolsa y sin miedo de contagiarse regresarán a lo que mejor saben hacer: comprar.

Es posible que los estadounidenses se lo piensen por ahora antes de vacacionar en otros países, pero comprarán autos, bienes duraderos e incluso bienes inmuebles que hasta ahora no han adquirido.

Esta dinámica que es predecible habrá de impactar favorablemente al sector exportador mexicano. No será por ahora la suerte del mercado interno, tampoco del turismo, pero los exportadores podrán tener esa gran ventaja... claro, si es que no se quedan sin energía eléctrica.

Así que, entre la vacunación masiva y los programas de apoyo a sus ciudadanos, Estados Unidos está poniendo en marcha el único programa de apoyo a la economía mexicana que vamos a conocer en esta crisis.

Y, pues sí, hay que decirlo, en buena medida esto se debe a lo que en su momento inició Donald Trump y su obsesión por tener en poco tiempo una vacuna.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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