Autoridades de Estados Unidos y de Hong Kong impusieron una multa por 3,250 millones de dólares al banco estadounidense Goldman Sachs, después de declararse culpable por haber realizado sobornos a funcionarios extranjeros, con el objetivo de tener acceso a bonos emitidos por el fondo estatal malayo 1Malaysia Development Berhad (1MDB), a través de la filial en Malasia de ese banco.

De manera particular, el banco operó tres diferentes ofertas de bonos en el 2012 y el 2013 que recaudaron 6,500 millones de dólares para el gobierno malayo. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia, además, fincó responsabilidades por el desvío de recursos del fondo en 4,500 millones de dólares entre el 2009 y el 2015. La investigación fue realizada de manera conjunta por Estados Unidos, Reino Unido, Singapur y Malasia.

Goldman Sachs es uno de los principales bancos no sólo en Estados Unidos, sino también a nivel mundial, cuyas operaciones impactan en el sistema de pagos y el comercio de manera internacional. Justo la semana pasada, el banco estadounidense reportó una utilidad neta de 10,780 mdd de un esperado de 9,450 mdd, en su informe financiero más reciente. Lo cual lo colocó dentro de las muy pocas empresas con signos de solidez económica y financiera en Estados Unidos, a pesar de la actual pandemia.

En situaciones normales esta noticia hubiera afectado muy probablemente sólo al banco, en términos de su desempeño financiero y su valor de mercado; pero, bajo el escenario actual de recesión económica, el hecho de que el banco esté inmerso en problemas de corrupción a nivel internacional puede ser un golpe muy duro al sistema financiero en su conjunto. Es poco probable que esto no afecte al precio de las acciones de Goldman Sachs, o el nivel de inversiones, sin dejar de lado la confianza que sus stakeholders tienen depositado en él.

A pesar de que en un comunicado oficial, Goldman Sachs acepta la culpa, refrenda su compromiso por la lucha contra la corrupción, anuncia el despido de los empleados responsables a todo los niveles jerárquicos y señala que ya dejó atrás el tema, los efectos de este problema legal, de control interno y corrupción, aún están por venir.

Es muy normal esperar que los niveles de inversión en la compañía disminuyan de manera muy drástica, así como que la demanda por recursos crediticios disminuya. Puede esperarse la cancelación de operaciones con entidades públicas y privadas de manera generalizada. Todo esto podría generar una caída sustancial en el precio de sus acciones, lo que impactaría en el sistema financiero internacional.

En consecuencia, se podría desatar el inicio de una crisis financiera en medio del escenario económico presente, lo que sería desastroso. Todo lo anterior dependerá del manejo que el banco tenga ante los agentes económicos con los que interactúa. Hemos visto ya, en el pasado, cómo otros bancos del mismo calibre sufrieron consecuencias irreversibles que los llevaron a la quiebra, derivado de malos manejos así como de terribles políticas de comunicación y manejo de crisis.

*Salvador Rivas Aceves es economista, maestro y doctor en Ciencias Económicas por la UAM. Realizó estudios sobre “International Political Economy” London School of Economics, Reino Unido, en 2016 y 2017. Es secretario de Investigación de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana (UP), campus México, se ha desempeñado como jefe de la Academia de Economía, secretario académico y secretario de Investigación de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, profesor investigador de tiempo completo. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el 2010.