El pasado domingo, Santiago Creel se dirigía a la casilla a depositar su voto -imagino que por él mismo- cuando se le acercó un hombre que amistosamente le extendió la mano. El aspirante a la candidatura blanquiazul, todavía en ese momento, correspondió al saludo. Para sorpresa del Senador panista -con licencia para perder- durante el apretón de manos el que suponía su admirador le espetó: Mi gallo es gallina y se llama Josefina .

De esa frase surgió el encabezado de esta colaboración. Título adecuado para un melodrama ranchero musical de los que se filmaron a principios de los años 60 del siglo pasado en la etapa de decadencia del Cine Nacional. Tramas simples, situadas en un idílico e intemporal ambiente campirano, diálogos forzados para que los protagonistas entonaran, unas veces a pie y otras a caballo, una canción cada dos escenas.

Dado que las pelis a las que me refiero han sido y seguirán exhibiéndose en la televisión durante muchos años, forman parte del subconsciente colectivo. Por lo tanto, aprovecho el conocido esquema argumental y el género de las mismas para crear una sinóptica historia cinematográfica, de imposible filmación, que me sirve de pretexto para hacer una reseña de sucesos preelectorales de actualidad y, de pasada, justificar el título de mi columna.

Por tratarse de una sinopsis sólo sugeriré los diálogos y apuntaré algunas de las obligadas canciones del catálogo musical ranchero que interpretarán los protagonistas. En algunos casos las letras de éstas serán cambiadas.

La sinopsis

La historia sucede en el Rancho Grande, enorme porción de tierra que ha sido, desde tiempo inmemorial, mal explotada y administrada por los caporales, capataces, jefes de cuadrilla y peones que a espaldas de los verdaderos dueños del predio -la sociedad- se reparten impunemente el botín que generan la corrupción y la injusticia.

La premisa fundamental de nuestra trama será la disputa por el poder, la lucha para ver quién manda en el rancho los próximos seis años. La descripción del conflicto principal comienza la noche en que la familia de la casa pintada de blanco y azul, elige a una gallina para que sea candidata a suceder como Caporal de la estancia campirana a su consanguíneo -primo cada vez más lejano- Lipe.

Muchos habitantes del Rancho Grande -ranchograndenses es su gentilicio- no darán crédito que una familia tan conservadora, como la de la casa blanquiazul, designe una gallina en calidad de representante para la lid que se avecina. Pero la familia votó y la gallina ganó. Y cómo no, comentarán algunos, si se enfrentó a dos pollitos, por más que uno de ellos, el que quedó en segundo lugar, haya tenido el apoyo del precitado primo Lipe -el verdadero jefe de la familia-.

El pollito que quedó en tercer lugar, va a dar motivo para que la película tenga un episodio de ciencia ficción fusilándonos el filme: El curioso caso de Benjamín Button. En un flash¬back nos daremos cuenta de cómo este personaje comenzó siendo gallo, inexplicablemente se fue transformando en pollo, al volver al presente nos percatamos de que es un simple polluelo. De seguir así muy pronto será huevo. (Un paréntesis para desear que a nadie se le ocurra cocinar al metamorfoseado huevo y servirlo con arroz en un mitin de acarreados guerrerenses porque, de seguro, les cae mal).

El género elegido para esta película exige que en la noche triunfal de la gallina, ésta le cante al pollo del segundo lugar esa canción que dice: Y tú que te creías el rey de todo el mundo . Por su parte éste, con cara de cordero a medio morir, entonará: La noche de mi mal y el otro perdedor, más sólo que Tom Hanks en El naufrago, vocalizara -a capela porque nadie lo quiere acompañar- una canción de Cuco Sánchez: No soy monedita de oro . Luego, la gallina dirá un discurso donde mencionará su deseo y seguridad de que va a ser la primera Caporala en toda la historia de Rancho Grande . Aludirá al gallo copetón, su rival mejor posicionado, recordando el pasado corrupto de su familia que habita la casa tricolor situada al centro del rancho, la residencia más grande del terreno campestre, producto del agandallamiento de los caporales, capataces y jefes de cuadrilla emanados de tan distinguida familia. De su otro rival, el gallo de la casa amarilla, roja y anaranjada de la izquierda, no dirá nada, como si no existiera.

Este último personaje también merecerá una escena de ciencia ficción aviaria. De gallo de pelea que fuera hace seis años, en los últimos meses tornose un gallo tan amoroso que ni su familia -promiscua amalgama de tribus que se odian entre sí- se la cree.

A continuación, la cámara hará un panning -viaje sobre su eje- sobre la casa tricolor -con ribetes color verde oportunista-, donde vive la revolucionaria e institucional familia del gallo copetón: Galán de este churro. Disolvencia al interior de la mansión donde la cámara mostrará al susodicho protagonista del filme que estoy resumiendo.

Como mandan las características del género -melodrama ranchero musical- con la ayuda de un apuntador electrónico, el gallo copetón cantará una conocida melodía de José Alfredo Jiménez con la siguiente letra: Con dinero y más dinero/ mi partido va primero/ nuestra palabra es la ley./ Con La Gaviota por reina/ yo muy pronto seré el rey . Al terminar de cantar, el galán copetón manifestará su indignación por el uso electoral de la justicia. Esto será por el amago de persecución del que se dijeron víctimas tres excapataces norteños pertenecientes a la familia de la casa tricolor y los rumores de persecución contra otros, por ejemplo, el excapataz precioso.

Corte a: Con los primeros compases de Qué bonito amor , se verá toma de ubicación de la casa de la izquierda, en cuyo interior el gallo amoroso le da un abrazo al patriarca de la familia.

Por medio de diálogos y de imágenes informaremos al espectador del distanciamiento que seis años atrás tuvieron ambos personajes. La otrora belicosa tribu encabezada por el gallo que se volvió amoroso llegó a decir que el patriarca -tres veces gallo perdedor, águila que desciende según el origen náhuatl de su nombre, aunque yo digo que es por la edad- mezquinamente no apoyó al que se autonombró Caporal legítimo; se vendió por el plato de lentejas de ser Presidente del Comité de Festejos del Rancho Grande. Plato que ni siquiera terminó de comerse. Otros malquerientes del personaje expresaron que más que hijo de don Lázaro, al que motejaron como el Tata, el patriarca era tatatatata.

Como quiera que fuera en el guión, que se derive de la presente sinopsis, habrá que remarcar que el apoyo del líder moral de la familia que ocupa la casa de la izquierda llegó con seis años de retraso.

Presentados los protagonistas y el entorno de la imposible película que resumo, pasaremos a la trama y al nudo. Durante estas etapas del argumento corresponderá a la gallina, la última en la lista de candidatos y poseedora del segundo sitio en las preferencias electorales, tener que manifestar su verdadera postura ante los grandes temas ranchograndenses: economía, seguridad, educación y empleo. Se verá obligada, para aprovechar el envión de haber ganado la contienda familiar blanquiazul, de desmarcarse de sus incómodos parientes Chente y Lipe, que han sido Caporales en los dos últimos sexenios. El primero no supo o no quiso aprovechar la alternancia para promover un cambio verdadero en el Rancho Grande. El segundo está inmerso en una, tal vez bien intencionada, sangrienta y terca batalla contra los cuatreros y forajidos que azotan la ranchería. Su estrategia ha sido fallida entre otras cosas porque hay capataces, jefes de cuadrilla y peones coludidos con los malosos.

Para terminar con esta mal pergeñada sinopsis escribiré que a partir del 15 de febrero, por órdenes del Instituto Federal Electoral, la película será muda. Con la gallina y el gallo amoroso callados y el gallo copetón feliz porque al ser el puntero en las preferencias lo favorece el silencio de sus adversarios.

La banda sonora del filme que resumo se reanudará el 30 de marzo. Tal vez para entonces el melodrama ranchero musical cambie de título cuando el trío de protagonistas se convierta en póquer con la incorporación de otro gallo o una gallina, según lo que ordene la Abeja Reina que manda en el apiario -Panal- de Rancho Grande.

OÍ POR AHÍ

Pensamiento para el próximo 14 de febrero: Si amas a alguien déjalo ir, si regresa... ahora vete tú para que vea lo que se siente .