La ciudad fue durante los seis años anteriores básicamente un botín. Se inventaron figuras para promover el desarrollo urbano que en realidad se utilizaron para romper las reglas de uso de suelo sin generar beneficios. Se financió un ejército de operadores electorales con plazas de servidores públicos; se otorgó una concesión para quemar basura a proveedores de alimentos; se pagaron cientos de millones de pesos para recuperar impuestos del propio gobierno; se tomaron cuatro años en construir dos estaciones de metro que no se han terminado; se construyó un metrobús que no es compatible con el resto del sistema, y una larga lista de etcéteras. Sobra decir que en seguridad los resultados fueron desastrosos. Por suerte, fue votada una candidata y un proyecto que busca de manera genuina construir una ciudad mejor.

En parte, la administración de Sheinbaum busca recuperar lo alcanzado por otros gobiernos de izquierda exitosos, el de AMLO y el de Ebrard. Sin embargo, se tiene un proyecto propio. La apuesta es hacer política pública basada en evidencia, en concretar pronto soluciones novedosas a los principales problemas y renunciar a las relaciones corporativas como estrategias de política social. La política social será la de construir comunidad y ofrecer a los ciudadanos oportunidades de educación, de recreación y deporte en decenas de centros comunitarios en lugares marginados. Se recupera el espacio público, se forman capacidades en la población, se fomenta la convivencia, ésa es una política social no corporativa. En seguridad, la estrategia es sencilla: hacer responsables a los policías del cuadrante que vigilan y proporcionarles los medios necesarios. También escoger e implementar las soluciones tecnológicas idóneas en áreas como videovigilancia, geolocalización y análisis de datos para realizar estrategias de seguridad. Al sector privado se le ofrece certeza en el cumplimiento del marco legal y coinversión para detonar crecimiento económico.

El punto es que la capital tiene un proyecto serio de ciudad y del que podemos esperar mejor seguridad, una movilidad más fluida, reducción de las brechas de desigualdad y mejor espacio público. Desde hace un rato, son las ciudades y los gobiernos locales los que encabezan los proyectos de innovación social en el mundo.

Hoy en Nueva York, por ejemplo, se han tomado medidas para regular y disminuir el uso del auto, que parecerían impensables en un país como EU, como son los impuestos a la congestión en las zonas de altos ingresos y mayor flujo vehicular. De hecho, en EU, desde el nivel local se desarrollan agendas de innovación social. Por ejemplo, Gavin Newsom, gobernador de California, desarrolla políticas como programas de educación temprana, de creación de empleo en las áreas de menor desarrollo tecnológico, de vivienda popular en áreas de mayor valor hipotecario, de familias migrantes y hasta restricciones adicionales para las emisiones de vehículos. Es decir, independientemente de los nuevos fenómenos de estilos y formas de gobernanza, incluso independientemente de las líneas del gobierno nacional, muchas cosas suceden en lo local. Por suerte, la CdMx recupera su posición de vanguardia.

VidalLlerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.