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Una buena noticia: la Corte y el aborto

Mientras escribía sobre la importancia del INE, que logra dar resultados sin que se genere la controversia suscitada en Morena con respecto a su encuesta, irrumpió como notificación en mi teléfono una noticia: la Suprema Corte de Justicia de la Nación despenalizó el aborto a nivel federal. Lo anterior quiere decir que las instituciones de salud federales no podrán negar a las personas que así lo pidan la interrupción de su embarazo. Por otro lado, obliga a modificar el código penal federal, que hasta el día de hoy establecía penas de cárcel para quienes practicaran abortos deseados. Con esto no termina la batalla por garantizar el goce de los derechos que garantizan que las mujeres y las personas gestantes puedan decidir sobre su vida y cuerpo. Pero se da un paso importante.
En la discusión sobre la corrección e incorrección moral del aborto, quienes están por la incorrección suelen centrar sus argumentos en la vida del embrión y equiparan sus derechos a los de las mujeres y otras personas gestantes. Dicen, incluso, que interrumpir un embarazo es igual a matar a alguien. Lo cierto es que no toda célula humana tiene el valor de una persona humana, cuando nos arrancamos un pelo o nos rascamos la piel matamos células humanas, pero no coartamos una vida humana. Además, quienes abogan por proteger la vida de gametos y embriones sobre la libertad de las personas, solo lo hacen en algunos casos, si de verdad les pareciera tan trágica su extinción, se manifestarían por conseguir presupuesto para evitar todos esos abortos naturales que suceden durante las primeras semanas del embarazo, pero curiosamente esos no les importan nada. Un ejemplo que suele darse en clases de filosofía moral para mostrar que intuitivamente no consideramos de igual valor la vida de una persona que la de un óvulo fecundado, es el siguiente: si una clínica de fecundación asistida se incendia ¿a quienes deberían salvar primero los bomberos, a las personas atrapadas o a los óvulos fecundados? Las personas sensatas contestan que a las personas atrapadas. No conozco a nadie que sinceramente diga que habría que salvar primero a los óvulos. En pos de defender unos derechos difíciles de establecer, los enemigos del aborto están dispuestos a dejar de ver otros derechos bien establecidos, como el de que las personas decidan sobre su cuerpo y su vida, tanto sexual como familiar, académica, religiosa. No hay ninguna contradicción entre querer tener relaciones sexuales y no querer ser madre.
El argumento de que las mujeres deben asumir las consecuencias de sus actos y que, por ende, si se embarazan por accidente o ignorancia están obligadas a ser madres, es simplemente un non sequitur. Quien ha visto el esfuerzo de ser madre, los sacrificios que puede implicar en términos de la vida que se ha de llevar frente a la que se podría llevar, tendría que entender que la maternidad solo debería ser deseada. Es profundamente injusto obligar a una persona a ser madre y viola gravemente el derecho a escoger la vida que queremos vivir. En fin, una buena noticia entre tanta militarización, desaparición y violencia.

