La presente coyuntura del Covid-19 pone de relieve algunos de los retos al desarrollo más apremiantes en nuestro país, entre los que destacan los altos niveles de pobreza y desigualdad, la atención al cambio climático, el combate a la corrupción y la promoción de una buena gobernanza e instituciones sólidas.

Consciente de la necesidad de una reflexión a profundidad en estos temas, el gobierno de México coordinó la elaboración de una Estrategia Nacional para la Implementación de la Agenda 2030[1] (Estrategia Nacional) que oriente y articule las acciones de todos los sectores para construir de manera conjunta un futuro más próspero, sostenible e incluyente. La Estrategia Nacional propone una visión a largo plazo sobre los cambios que se necesitan para hacer del desarrollo sostenible una realidad. En un contexto de urgencia como el actual, es indispensable replantear el tipo de acciones que debemos emprender de manera conjunta para mejorar las condiciones de vida de las personas y proteger a quienes más lo necesitan, asegurándonos de no dejar a nadie atrás.

La Estrategia Nacional representa una brújula que brinda orientaciones sobre qué debe hacerse para promover el desarrollo sostenible en nuestro país. Como tal, contiene las coordenadas de una hoja de ruta que conduce hacia el futuro que deseamos para México y para el planeta. Las directrices contenidas en este documento estratégico promueven nuevos enfoques para contribuir al logro de objetivos de índole social, económico y ambiental en las distintas regiones y sectores del país. Es decir, impulsan un modelo integral de desarrollo sostenible de acuerdo con las distintas realidades nacionales.

Por otro lado, la Estrategia Nacional no solamente propone la perspectiva de desarrollo sostenible de la actual administración federal. Por el contrario, habiendo sido elaborada mediante un proceso participativo e incluyente a lo largo de más de 24 meses, integra la visión e inquietudes de la ciudadanía, el sector privado, la academia y los gobiernos locales. Por ello, sus contenidos reflejan, de manera amplia, las prioridades y la visión de futuro de un vasto espectro de actores sociales. De ese mismo modo, se debe construir una estrategia robusta de respuesta a los efectos negativos del Covid-19. Un plan integral que articule las acciones de todos los sectores y que esté alineado con la premisa del triple impacto (desarrollo económico, social y ambiental).

Además de ello, la Estrategia Nacional también sirve como marco referencia para transversalizar un enfoque de sostenibilidad en los procesos de planeación pública de otros niveles de gobierno.

A partir de lo anterior, la Estrategia Nacional constituye un instrumento para coordinar el trabajo de los diferentes mecanismos que conforman el ecosistema completo para la implementación de la Agenda 2030 en México, tanto desde el ámbito público, como desde el privado, académico y social.

La transformación de México en un país más justo, próspero y responsable con el planeta es una tarea que nos incumbe a todas y todos nosotros. La Estrategia Nacional para la Agenda 2030 es, antes que nada, una invitación abierta para articular esfuerzos y crear alianzas que hagan de tales objetivos una realidad. Por ello, constituye una plataforma para impulsar grandes esfuerzos, coherentes y orientados a un mismo fin.

Consulta aquí el documento y analiza tu papel en ésta y otras causas colectivas por el bien de México.

*El autor es subjefe de la Jefatura de la Oficina de la Presidencia.