La historia de los servicios de banda ancha ha estado desde sus inicios ligada a la inversión en infraestructura de los operadores de CATV.

Apenas fue durante la década de los 90 cuando muchos cableros comenzaron a modernizar sus redes, habilitándolas para la transmisión de datos de forma bidireccional, permitiéndoles comercializar servicios de telefonía fija y, unos pocos años más tarde, servicios de banda ancha. La incursión de los cableros en la banda ancha coincidió -en algunos mercados como Estados Unidos- con la insistencia de operadores fijos de amortizar sus redes de RDSI en lugar de comercializar servicios de DSL propicio. ¿Resultado? Posicionamiento de cable módem como principal alternativa de conexión a banda ancha.

En América Latina, incluyendo México, el desarrollo de la banda ancha por medio de cable módem ha sido disímil al de Estados Unidos. Mercados como Uruguay y Venezuela reflejan un lento o nulo crecimiento del cable módem en comparación con otras alternativas como ADSL o FTTx. La situación de Venezuela puede explicarse dentro de un contexto político-económico, donde la importación de equipamiento es altamente controlada por el gobierno central, mientras que en el caso uruguayo el gobierno prohíbe a los cableros ofrecer servicios de banda ancha de forma directa. ¿Cuál es el rol que juegan los operadores regionales de CATV en el crecimiento de la banda ancha? Sencillo: son los que han impulsado la llegada de mayores velocidades de acceso, expandido el servicio a nuevas localidades e impulsado la oferta convergente de servicios.

Brasil, Chile y Jamaica son mercados que poseen al menos un cablero que ha evolucionado su posicionamiento como proveedor de servicios de TV de paga. Ahora son operadores de telecomunicaciones que utilizan la velocidad de banda ancha para diferenciarse de sus competidores. Este enfoque cobra mayor importancia en un entorno en el que los servicios de TV restringida enfrentan cada día mayor nivel de competencia por parte de alternativas como el DTH, IPTV y, de forma más reciente, los servicios de video bajo demanda de proveedores como Netflix, Apple o Cuevana.

Tanto VTR en Chile, como Flow en Jamaica, se han distinguido por siempre tratar de superar la oferta de banda ancha ofrecida por sus competidores. Una de las estrategias más comunes de estos operadores es duplicar o triplicar las velocidades ofrecidas a los usuarios sin que éstos tengan que incurrir en costos adicionales. Por su parte, en Brasil, Net ha utilizado su HFC para posicionarse como un agresivo competidor de los principales operadores fijos del mercado, siempre impulsando mayores velocidades de banda ancha: Oi y Telesp.

La realidad antes descrita contrasta fuertemente con las experiencias de Argentina, México y Puerto Rico, mercados con cableros poco agresivos en sus ofertas de banda ancha; aunque, en los casos argentino y puertorriqueño, los mercados presenten una alta penetración por hogar de servicios de TV de paga. En Argentina, la decisión de Clarín de no mejorar su oferta de banda ancha -que sigue siendo una de las mejores del país- rompe los moldes tradicionales del mundo de negocios, pues responde a un enfrentamiento político con la administración de la presidenta Cristina Fernández. Por su parte, lo que se ha observado en los operadores de los otros dos mercados es que ha sido la oferta de DSL la que ha comenzado a impulsar el crecimiento del número de accesos de banda ancha fija. Esta decisión estratégica de intentar amortizar lo máximo posible su red por medio de ofertas menores a los 3 Mbps dejó de ser sostenible hace menos de dos años. Desde entonces, los cableros han comenzado a invertir para mejorar su oferta de velocidades de banda ancha -de 50 Mbps a 100 Mbps- pero con un alcance geográfico limitado y precios no accesibles para la gran mayoría de los hogares.

El problema que esta dejadez pasada representa para los cableros es que sus esfuerzos con fin de mejorar su oferta hayan llegado muy tarde para posicionarse como proveedor de banda ancha. Los resultados de una investigación hecha por Signals Consulting encuentran una correlación entre bajos niveles de inversión en redes de CATV y el porcentaje de hogares cubiertos por su red que le contrata servicios de banda ancha. Si se hace una comparación con el número de hogares de los operadores fijos -que, contrario a las redes de CATV, incluyen todos los quintiles económicos del mercado- se observa que los cableros peor posicionados son los de Venezuela y México, mientras que en Argentina los operadores fijos Telefónica y Telecom han ido cerrando la brecha.

*Presidente de Signals Consulting