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Opinión

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Un enfoque colaborativo para la prevención: Un beneficio para todos

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En el contexto actual, la responsabilidad social juega un papel crucial en todos los aspectos de nuestras vidas. Su importancia se hace evidente al abordar el problema del consumo nocivo de alcohol, ya que nos insta a ser agentes activos en las transformaciones que deseamos impulsar, como generar una cultura de responsabilidad. En este escenario, la colaboración es clave: la unión de esfuerzos entre múltiples actores y sectores —entre los que se cuentan gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil, familias e individuos— puede favorecer una estrategia de prevención integral que combine distintos enfoques y recursos, promueva una comprensión más completa y una gestión más eficaz de la problemática.

La colaboración puede consistir en diversas acciones. Desde impulsar campañas de concientización y programas educativos en escuelas y comunidades, capacitaciones a profesionales de la salud, fomento de estrategias de detección temprana e intervención breve, hasta llevar a cabo diálogos intersectoriales transparentes que sumen en la elaboración balanceada de políticas públicas.

La justificación para adoptar un enfoque de cooperación es evidente. La participación de múltiples actores aporta una variedad de perspectivas y soluciones, ofreciendo un enfoque más integral que va más allá de la simple reacción ante las consecuencias del consumo nocivo del alcohol, como las enfermedades asociadas, los incidentes de tránsito o el consumo en menores, que representó la visión predominante durante mucho tiempo en la lucha contra el alcoholismo. Por ende, este abordaje cooperativo brinda la posibilidad de permear diferentes escenarios con estrategias de prevención, cristalizando el ideal de involucrar a toda la sociedad.

Esta colaboración considera las contribuciones colectivas y los diversos puntos de vista. Los programas de prevención realizados de este modo pueden compartir, utilizar datos y evidencias para mejorar constantemente sus estrategias. La ciencia y la investigación juegan un papel crucial en este proceso, ayudando a comprender mejor la diversidad de los patrones de consumo y los contextos y proporcionando las bases para un sano intercambio que lleve a la realización de intervenciones más efectivas.

Al promover estilos de vida saludables y prevenir el consumo de alcohol desde una edad temprana, estamos construyendo una base sólida para el futuro al estar favoreciendo las condiciones para un cambio cultural en las nuevas generaciones. Este enfoque proactivo reduce los costos asociados al tratamiento de las consecuencias del uso nocivo, mejora la calidad de vida de las personas y fortalece nuestras comunidades.

Es importante resaltar que el éxito de un programa de prevención radica en la participación y el compromiso de “tod@s”. Cada uno de nosotros tiene un papel que jugar en la promoción de una cultura de responsabilidad frente al consumo de alcohol, sin importar si decidimos beber o no. Todas las personas somos potenciales agentes de cambio.

*La autora es directora general de la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC)

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