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Última llamada para Sermarnat: la norma para vehículos más eficientes
Los precios internacionales de los combustibles se han elevado de forma importante durante las últimas semanas. Para evitar transmitir el precio real en su totalidad a los consumidores, el gobierno decidió subsidiar una vez más las gasolinas. Algo que no había ocurrido durante varios años.
Afortunadamente, el actual gobierno federal no cumplió con la promesa de reducir el precio de los combustibles. Hasta hace unas semanas era un buen negocio importar grandes volúmenes de combustibles a los cuales se aplicaba, dependiendo del precio internacional, hasta 3 pesos y medio de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) por litro de gasolina. Esto se constituyó en una de las principales fuentes de ingreso de la Secretaría de Hacienda.
El IEPS se había venido utilizando como un mecanismo de amortiguamiento de los precios al público. Cuando bajaba el precio internacional del petróleo, el IEPS se aplicaba en toda su extensión. Cuando subía el precio internacional, se disminuía el monto aplicado por el IEPS. Al menos desde 2018 y hasta hace poco, el IEPS había sido claramente positivo.
En momentos como este, en el que el gobierno ha decidido aplicar un subsidio a los combustibles para que el incremento a los precios al público sea moderado y no se dispare, no podemos más que señalar una vez más que, muy poco se ha hecho por introducir políticas y normas que incentiven una mejor eficiencia de la flota vehicular. En otras palabras, lograr que el promedio de rendimiento de combustible de los vehículos que circulan en México sea mejor.
Como hemos señalado en varias ocasiones con anterioridad, la industria automotriz mantiene con éxito una “captura regulatoria” de los sectores que deberían regular su actividad: fundamentalmente la Secretaría de Economía y la de Medio Ambiente. Esto no es algo nuevo. Desde hace más de 20 años es la propia industria la que en los hechos establece los parámetros de las normas que determinan los niveles de emisión de contaminantes, el rendimiento de combustible y las características de seguridad de los vehículos nuevos que comercializan en México. Contrario a lo que pensábamos muchos ambientalistas, esta situación no cambió con la llegada de la actual administración.
Estamos ante la última oportunidad para que la SEMARNAT publique ya una buena norma de eficiencia vehicular (la actualización de la NOM-163-SEMARNAT-ENER-SCFI) que de verdad mejore el rendimiento promedio de los vehículos que se vendan en nuestro país en el resto de esta década. Existe un alto riesgo que el gobierno publique la versión de norma propuesta por la industria. Esa versión ofrecería mínimos beneficios, si es que los tuviera. Algunos análisis de think-tanks Mexicanos consideran que esa versión no serviría de nada pues los parámetros propuestos constituyen propiciarían un escenario de eficiencia vehicular a futuro que sería muy semejante al escenario de no publicar nada. Si se publicara la norma impuesta por la industria, volveríamos a pasar otra vergüenza ante la comunidad internacional preocupada por el cambio climático. La mayoría de los países del G20 (incluyendo a Estados Unidos y a China) hace años que introdujeron normas de eficiencia de combustible que han hecho que sus flotas vehiculares ya sean más eficientes que la nuestra.
La SEMARNAT tiene desde hace un par de años en su poder la propuesta de norma con los cambios propuestos por grupos de la sociedad civil. Una propuesta factible y necesaria. Esta versión de norma, al publicarse, se convertiría de inmediato en la medida más costo-efectiva emprendida por esta administración para empezar a combatir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Una buena norma sería uno de los pilares que pueden incluirse en la versión revisada de las Contribuciones de México ante el Acuerdo de Paris (NDC por sus siglas en inglés). México se ha comprometido a entregar a la Convención de Cambio Climático este año – ahora si – metas más ambiciosas de mitigación climática (reducción de emisiones de bióxido de carbono). No podemos perder otra oportunidad.
La publicación de una buena norma no podría ser más oportuna. Necesitamos atender el consumo de combustibles desde el lado de la demanda. Una mejor eficiencia vehicular hará que nuestra flota consuma en promedio menos combustible (al mejorar el rendimiento en kilómetros por litro). Para cumplir una buena norma, basta que en el corto plazo los fabricantes de vehículos vendan menos modelos y unidades de vehículos de 6 y 8 cilindros. Así de simple. Para que nadie se confunda y piense que sólo se mejora la eficiencia de la flota comprando autos eléctricos.
Hoy hay en el mercado muchos autos compactos, subcompactos y por supuesto muchos de los híbridos que tienen un rendimiento de combustible de 18 a 24 km por litro. Mientras que las camionetas de 6 y 8 cilindros (así como algunos autos deportivos) tienen un rendimiento menor a 10 km por litro.
Además de una buena norma, llegó el momento de la concientización de los consumidores y de un cambio cultural. Es difícil que el automóvil deje de ser un símbolo de estatus social de la noche a la mañana. Para algunas personas, el tipo de auto que se elige permite paliar inseguridades ante los ojos de los demás. Ser aceptado, admirado o al menos no ser considerado como “pobre”. Si no puedes evitar presumir con el auto para mostrar que tienes alto poder adquisitivo, compra un auto eléctrico de alta gama. Si quieres mostrar una elemental conciencia ambiental por ningún motivo vuelvas a comprar una camioneta de 6 y 8 cilindros. Con menos de lo que cuestan ese tipo de vehículos puedes comprar uno de los varios autos híbridos disponibles en el mercado con lo que ahorrarás miles de pesos en tu consumo anual de combustible.
* El autor es Dr. en Ciencias Ambientales por el Colegio Imperial de Ciencia, Tecnología y Medicina.