Resulta impresionante, pero el precio de la turbosina (el combustible que utilizan los aviones) en México es más elevado que el promedio mundial.

En contraste y para nuestro asombro, la turbosina más barata se vende en África y Medio Oriente.

Y en el país, entre todos los aeropuertos, el que tiene el precio más alto para la turbosina es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), que encabeza Alejandro Argudín.

Los datos son de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) —la organización que agremia a 65 empresas y entre ellas, las aerolíneas nacionales e internacionales—, que preside Sergio Allard.

Boleto caro, por combustible

El precio tan alto de la turbosina, el insumo esencial de las aerolíneas, explica mayoritariamente el elevado precio de los boletos de avión que pagamos los que viajamos por ese medio de transporte. Viajar por avión en México es muy caro. Esa es una afirmación generalizada y, desafortunadamente, cierta.

El boleto de avión es caro, aunque en virtud de la mayor oferta y competencia, ha registrado una tendencia de mayor accesibilidad.

Y una de las razones, tal vez la más importante, de por qué el precio del boleto de avión es tan caro, es fundamentalmente porque el precio del combustible es sumamente elevado para las aerolíneas que operan en el país.

El precio seguramente explica el reducido número de pasajeros. De acuerdo con datos de Canaero, mientras que países como Canadá y Panamá tienen un índice de cuatro viajes al año por habitante, en México ¡todavía no alcanzamos un índice de un pasajero por habitante!

La buena noticia es que si se termina de construir el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y se incorporan iniciativas de regulación inteligente que promuevan la competitividad del sector, el tráfico de pasajeros podría alcanzar cerca de 186 millones de pasajeros, es decir un flujo adicional de 106% respecto al 2017.

De acuerdo con la IATA, el año pasado el crecimiento en el tráfico de pasajeros fue superior en 2.1% al comportamiento de los últimos 10 años (7.6% vs 5.5 por ciento).

En AICM, ultracara

El precio de la turbosina en México es de 10,321 pesos por metro cúbico, más elevado que el promedio mundial que es de 9,984 pesos por metro cúbico.

África y Medio Oriente son las regiones que ofertan una menor tarifa de este combustible, con 9,658 metros cúbicos.

En contraste, en México el aeropuerto que ostenta el costo más alto de turbosina en todo el país es el AICM, ofertándola en 10,489 metros cúbicos.

Esta es una de las razones por las cuales transportarse vía aérea hacia el AICM se ha encarecido notoriamente.

Competencia, el nombre del juego

Por eso es de vital importancia la competencia en el sector energético y la proveeduría del combustible en México.

Para Canaero, es muy importante romper con el monopolio que por años ha tenido Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) —y que hoy dirige Alfonso Sarabia— en el almacenamiento, comercialización y venta de turbosina.

La organización del aerotransporte considera que es indispensable aterrizar la reforma energética integral para la aviación mexicana.

Para que permita la apertura del mercado y el aumento en la competitividad con sentido social en toda la cadena de suministro de turbosina, desde la comercialización hasta el expendio, pasando por el transporte y almacenaje.

La Reforma Energética debe procurar que se transparenten las tarifas y sea más competitivas y que ello dé pie a una mayor competencia entre las aerolíneas y se reduzca el costo del servicio, para que el usuario final pague un precio acorde a las mejores prácticas operativas.

En ese contexto, Canaero pide que las aerolíneas sean consultadas en la fijación de tarifas de los servicios para proveer turbosina, como un paso necesario para la apertura de este mercado. Para ello es necesario el eficiente desarrollo de infraestructura: turbosinoductos, tanques de almacenamiento e hidrantes; así como un marco regulatorio que elimine las restricciones de competencia.

Cofece, de Alejandra Palacios y la CRE, de Guillermo García Alcocer, han urgido a que SCT y ASA desmantelen monopolio. Al tiempo.

Atisbos

¿COMPLOT?. El que ya empezó con su estrategia de “complot” es el candidato por Morena, Andrés Manuel López Obrador. Acusó a los empresarios Alberto Baillères, Germán Larrea, Claudio X. González, Alejandro Ramírez y Eduardo Tricio de estar confabulados para impulsar la candidatura de José A. Meade. El presidente del Consejo Mexicano de Negocios se deslindó de inmediato y por su parte, el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, salió a desmentir la versión de que están pidiendo la declinación de Meade y Margarita Zavala.

MANIPULACIÓN. Francisco “Pancho” Aguirre de Radio Centro (GRC) está en el ojo del huracán. Y es que seis grupos radiofónicos publicaron un desplegado en varios diarios para acusar a GRC de manipular encuestas, al ofrecer dinero en efectivo a los radioescuchas entrevistados por diarios y agencias de medición de rating; y después presumir 56% de audiencia. Los industriales de la radio pidieron a sus organizaciones gremiales tomar las medidas pertinentes para evitar tales prácticas.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.