Mayo fue un mes terrible para los mercados financieros mexicanos. El tipo de cambio pasó de los 18.50 a los 20 pesos por dólar. El Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores perdió más de 3,000 puntos el mes pasado.

Y este mes de junio no pinta para otra cosa que uno de alta volatilidad y quizá ya la necesaria intervención de la autoridad monetaria y cambiaria para controlar los efectos de dos huracanes que amenazan a las finanzas y la economía mexicanas.

Estamos a un mes exacto del día de las elecciones y los temores del resultado hoy son más que abiertos por parte de diferentes sectores sociales como los empresarios. Y como refrendo de los temores que existen, ahí están los datos del Banco de México y su balanza de pagos que reflejan una salida de capitales mexicanos durante el primer trimestre del año de 7,799 millones de dólares.

La otra tormenta que se ha estacionado frente a las costas financieras es la comercial. Es un meteoro categoría Trump que básicamente gira contrario al sentido común y amenaza la relación bilateral vía el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Hay que inscribir en esta fase de renegociación en la que estamos el hecho de que el gobierno de Donald Trump haya inscrito a México en la lista de los países que a partir de hoy deben pagar aranceles por las importaciones de aluminio y acero a ese país.

La lógica no acompaña a la administración de la Casa Blanca y ésta no es la excepción. México es, de hecho, el segundo comprador de acero más importante para Estados Unidos y el primer importador de aluminio estadounidense.

La respuesta con tiros estratégicos de represalia comercial de nuestro país pega en sectores que duelen en Estados Unidos y que al mismo tiempo tampoco afectan las cadenas productivas ni el mercado de consumo mexicanos.

Vamos, en el balance los que pierden y por mucho son los estadounidenses. Pero eso ya lo saben en Washington. Donald Trump quiere la guerra, aunque en las batallas elegidas pierdan sus productores y sus consumidores.

Pero en la lógica alevosa de Donald Trump, lo que pretende es aplicar una llave de lucha libre a sus contrapartes, ya sea mexicanos, canadienses o europeos, para que éstos cedan en las negociaciones comerciales.

Y por lo menos en el caso de México, mientras estén los actuales negociadores de este gobierno saliente, no habrá manera de que nuestro país se doblegue ante este tipo de presiones, así se tengan que enfrentar episodios de enorme volatilidad financiera y eventuales consecuencias económicas.

Trump quiere guerra y se la podremos dar. Pero si lo que quiere es pisotear a los que en el tratado son pares, seguro que al menos en lo que queda del gobierno de Peña Nieto no lo va a conseguir.

Ya prepara su siguiente misil con la imposición de aranceles a la importación de automóviles nuevos. Es una medida que llevaría años aplicar y si la logra, el daño a su mercado interno será brutal.

Hay que tener claro que, en esta primera batalla, la del acero y el aluminio, el gobierno de Donald Trump lleva todas las de perder.

Siempre tendrá la opción nuclear de cancelar el TLCAN que sí tendría otro tipo de daños para nosotros, pero por lo pronto, si quiere guerra, hay con qué pelear.

EnriqueCampos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa, donde participa con Carlos Loret de Mola en Despierta y es titular del espacio noticioso de las 13 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.