La diplomacia se ha convertido en un tumor para Estados Unidos.

No pasará demasiado tiempo para que la decisión que tomó el presidente de Estados Unidos, abandonar el acuerdo nuclear con Irán, se asiente en el tablero geopolítico.

Donald Trump obtiene tres beneficios para su persona. Desde el diván de Freud, arruina el proyecto diplomático más distinguido del presidente Obama. El segundo beneficio corresponde al ámbito electoral al obsequiar un dulce a los republicanos y un tonelaje de golosinas a su base electoral que saliva las promesas populistas de su héroe antisistema.

El tercer beneficio se lo obsequia a su querido yerno, convertido en diplomático por la magia de Fox News, Jared Kushner. Las dos decisiones diplomáticas que Trump ha tomado durante su gobierno han beneficiado al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Lo hizo ordenando la mudanza de su embajada a Jerusalén y, ahora, al sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán.

La decisión de Trump detonará varios costos para Estados Unidos. El geoestratégico marcará el reagrupamiento de China y Rusia con Francia. Si Hollande le extendió la mano a Vladimir Putin para encarar juntos al Estado Islámico, Macron hará lo mismo por la acumulación de desagravios de Trump en materia global: los acuerdos del clima y nuclear o, si se prefiere, los de París y Teherán.

Pekín le ofreció a Trump negociar con Kim Jong-un y Trump le responde con la imposición de aranceles. Ahora, Xi Jinping tiene un elemento más para desconfiar de Trump.

En el ámbito comercial, los costos los pagará Teherán, pero también Washington. Iran Air había encargado 200 aviones de pasajeros: 100 de Airbus SE, 80 de Boeing y 20 del fabricante franco-italiano de turbopropulsores ATR. A Boing le hubiera pagado 17,000 millones de dólares y a Airbus 19,000 millones. Todas las ofertas dependen de licencias de Washington debido al uso de piezas estadounidenses en aviones comerciales.

En el 2011, Irán sólo vendía 2.7 millones de barriles de petróleo por día; es decir, las sanciones lo aislaron del mundo. En el 2016, ya activo el acuerdo firmado con Irán por China, Rusia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, la cifra se incrementó a 14 millones de barriles de petróleo al día.

Trump miente al decir que el acuerdo era pura “ficción”. La Agencia Internacional de Energía Atómica y Francia, dos sinodales durísimos, no encontraron violaciones al contenido del acuerdo.

Irán se comprometío a disminuir sus reservas de uranio en 98% y a no construir reactores que se alimenten de plutonio durante 15 años. Es decir, Irán se comprometió a no fabricar la bomba nuclear frente a observadores internacionales.

El acuerdo que promovió Obama hubiera sido inimaginable en tiempos del presidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013). La moderación del actual presidente, Hassan Rouhani, pudo sentar a Francia, Rusia, China, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos en una misma mesa. Ahora, Trump demuestra que la diplomacia le estorba para destuir el liderazgo de su país.

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.