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Trasfondo económico
No hay lugar para ingenuidades: alguien ha estado financiando el movimiento de la CNTE y lo sigue haciendo. ¿Pero quién o quiénes son?
Tres cosas se necesitan -decía Napoleón- para una guerra: dinero, dinero y más dinero. Esa máxima sirve para entender los móviles ocultos del movimiento magisterial que había tenido en jaque al Centro Histórico.
El análisis es todavía más obligado en razón de que ese conflicto no ha concluido. Los integrantes de la CNTE amenazan con regresar al zócalo de la ciudad de México y a su causa se han sumado otras organizaciones gremiales, como los sindicatos universitarios y el SME.
¿Cuánto ha costado que la CNTE haya permanecido en el Distrito Federal por más de tres semanas? Y lo que es aún más importante: ¿De dónde han provenido los fondos para la manutención de los paristas y para incentivarlos con el fin de que no se desvanezca su espíritu de combate? Existe evidentemente cierto paralelismo con el plantón que montó López Obrador después de las elecciones presidenciales del 2006. Lógicamente, los mismos cuestionamientos anteriores se hicieron en ocasión de ese episodio.
No hay lugar para ingenuidades: alguien ha estado financiando al movimiento de la CNTE y lo sigue haciendo. El meollo reside en quién es o quiénes son y adicionalmente: ¿Cuáles son sus motivos? En el catálogo de los factores que han alimentado ese movimiento destacan las prácticas en el ejercicio de la nómina de los maestros paristas. Ni la Secretaría de Educación como tampoco el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, han dado el menor indicio de que se les descontarán a los maestros huelguistas los salarios no devengados. Y seguramente ésa es otra de las razones por las que continúa el paro.
El recuento de los costos que ha provocado el plantón de la CNTE no termina obviamente en los desembolsos directos. El acontecimiento ha dado también lugar a muchos costos indirectos, externalidades las llaman los economistas.
Muchos de los negocios grandes y chicos ubicados en las inmediaciones de la llamada Plaza Mayor han sufrido grandes pérdidas a causa del plantón de los integrantes de la ?CNTE, sin posibilidad alguna de poder resarcirse de esos quebrantos.
Ése es el problema, regente Mancera, de permitir que algunos grupos ejerzan sus derechos en perjuicio de los intereses de una mayoría que no está organizada pero que voto por usted. La clave política del asunto ha residido en que el GDF se negaba a incorporar en la contabilidad del suceso esos costos indirectos. Pero la presión social ha obligado a que se reconozcan, aunque a regañadientes.
bdonatello@eleconomista.com.mx