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Opinión

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Todos coludos

Manuel Ajenjo

Las naciones así como los individuos, sin excepción, tenemos nuestros demonios internos, desarrollamos, a lo largo de la vida, extremidades posteriores a la columna vertebral comúnmente llamadas “colas”, unas más largas que otras, susceptibles de ser pisadas, y emanamos malos olores. Nadie es perfecto.

Hoy el objetivo de esta columna no son los individuos, sino las naciones, en específico aquella que busca la paja en el ojo ajeno y jamás ha visto la viga en el propio: Estados Unidos de Norteamérica.

Antes de proseguir quisiera apuntar de manera enfática que esta columna no tiene por objetivo defender a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, países dictatoriales donde, es un hecho irrebatible, que no se respetan los derechos humanos.

Pero también es innegable que las tres naciones señaladas están en el continente americano. Por lo tanto, si el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pretende hacer en su territorio, concretamente en Los Ángeles, California, una Cumbre de las Américas, debería de invitar a todos los países del continente independientemente de sus largas colas y malos olores antidemocráticos. Al Tío Sam, el que se siente con derecho de ser el policía del mundo; el que decide que países son democráticos y quienes no; hipócritamente se le olvida que el gobierno estadounidense ha apoyado a las peores antidemocráticas y sangrientas dictaduras latinoamericanas como las de Trujillo, los Somoza, Castillo Armas, Pérez Jiménez, Batista, Getulio Vargas, Pinochet, Videla y otros. Cabe aquí recordar lo que dijo Corder Hull, secretario de Estado del presidente Franklin D. Roosevelt, acerca de Somoza padre: “Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Para escoger a sus presidentes y vicepresidentes, Estados Unidos se rige bajo una democracia obsoleta del Siglo XIX cuyo resultado no depende directamente del voto ciudadano —voto popular—, los merecedores a éstos dos importantes cargos son determinados por un colegio electoral, formado por los denominados electores, cuyo numero es igual al que hay de congresistas por estado. En total son 538 los electores. Un ejemplo de lo imperfecto de esta modalidad democrática fue palpable en el año 2000 cuando se enfrentaron Al Gore del partido demócrata y George W. Bush del republicano, Gore obtuvo más de 500 mil votos populares que Bush, sin embargo éste, después de algunas maniobras no muy claras en Florida, estado gobernado por su hermano Jeb, se impuso por 271 votos electorales por 257 de Gore.

Pero Estados Unidos cada día tiene menos autoridad moral para imponer su farisaica voluntad. Tan sólo el pasado sábado hubo más de 400 protestas en las principales ciudades de ese país donde decenas de miles de partidarios de los derechos al aborto se manifestaron en contra de la posibilidad que la Suprema Corte anule el fallo que hace casi 50 años (1973) lo legalizó en todo el país.

Ese mismo día, un hombre blanco de 18 años provisto de un rifle semiautomático y una cámara de video con la que transmitió en vivo por Internet la masacre, mató a 10 personas e hirió a tres en Buffalo, Nueva York. Diez de las víctimas eran afroamericanos. La oficina del FBI consideró la acción como crimen de odio racial. En las 19 semanas que lleva el 2022 han habido, por diferentes motivos, 199 balaceras masivas en EU.

En otro orden de nefastas costumbres, según los Centros de Control de Enfermedades, cerca de 108 mil estadounidenses murieron en el 2021 por sobredosis de drogas.

Lo anterior establece un cuestionamiento: ¿Por qué una país que ha apoyado dictaduras ominosas; con una arcaica democracia; donde se pretende dar marcha atrás en derechos humanos conquistados hace 50 años; en el que hay masacres de odio racial; que es el mayor consumidor de drogas en el mundo, quiere imponer como paradigma su descompuesto sistema de vida?

Si la Cumbre es de las Américas, todos los coludos países del continente deben ser invitados a Los Ángeles. (Con visita a Disneylandia incluida).

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Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

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