Al mundo le vienen bien ejemplos como el de Tiger Woods, desde muy joven fue una revelación, ganó todos los circuitos del Golf profesional, nadie lo frenaba, hasta que él mismo puso las piedras que lo hicieron tropezar: adicciones y una infidelidad que fueron descubiertas y magnificadas en la proporción y medida de su estatura universal.

No falla, la familia da y quita, sobre todo a las celebridades, a las mujeres y los hombres públicos. Cuando están bien avenidos todo el apoyo resiste, pero el escarnio público ahuyenta a los cercanos, pulveriza fama y buen nombre. A nadie le gusta ocupar la picota del ridículo y eso pasó con su exesposa Elin Nordegren.

De nombre Eldrick Tont Woods, Tiger nació el 30 de diciembre de 1975, ha ganado 15 grandes torneos, apenas con 19 años ya se había apuntado tres triunfos consecutivos amateur y a los 21 se vistió la casaca verde de la catedral del Golf en el mundo en Augusta, Georgia.

En 2005 ganó 87 millones de dólares y ese año fue el deportista mejor pagado en el mundo.

Pero en 2006 comenzaron sus desgracias, murió su padre, quien era en su vida una especie de ancla. Meses después tuvo un accidente vial y se reveló su adicción al sexo, que le trajo graves problemas con su esposa, la modelo sueca, Elin Nordegren, con quien se había casado cuatro años antes y de quien se divorció en 2010.

''Yo sabía que mis acciones estaban mal, pero me convencí de que las reglas normales no eran para mí. Fui un tonto, no hay reglas distintas para mí”, habría reconocido.

Vendría una baja en su nivel de juego, operaciones de espalda y un largo peregrinar por los campos del mundo sin que pudiera levantar cabeza.

"Hice daño a mi familia, a mis amigos, a los niños que me admiran. Pido perdón por mi comportamiento irresponsable. Pido a la gente que ha confiado en mí que abra un espacio de su corazón para creer nuevamente en mí”, expresó.

Fue hasta el año pasado que regresó a la senda de la victoria en el PGA Tour, la recuperación no pudo tener mejor énfasis que su victoria en Augusta.

Ya vestido de verde destacó el poyo de su madre Kultida, de su actual pareja, Erica Herman, pero sobre todo enfatizó la importancia de sus dos hijos:

“Tener a mi familia ha sido muy especial. El amor que me han dado mis hijos durante estos últimos años tan difíciles para mí ha sido un mundo. Ellos volaron a Escocia el verano pasado para ver la última jornada del British Open y no pude ganar. No quería que me vieran perder dos veces. Los niños están empezando a entender lo que este deporte significa para mí y lo que logré”.

Pérdidas personales, adicciones y otros excesos dieron al traste con la carrera de Tiger Woods, el primer golfista en acumular ganancias por mil millones de dólares; debieron pasar diez años para que volviera a ganar en el PGA Tour, tras salir triunfante en Augusta no tuvo dudas al decir: Quería ganar por ellos. Mi papá estuvo en 1997 y ahora soy yo el padre de dos hijos”. 

Ahora, Tiger Woods está a tres triunfos para alcanzar a Jack Nicklaus, el mayor ganador de la historia, a sus 43 años, se muestra cauto, pero no cabe duda que de seguir al nivel de los últimos torneos y con este regreso de Augusta es para pensar que lo superará  con mucho.

Juan María Naveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.