El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es un órgano constitucional autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propios con capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza en México.

Gracias al Coneval podemos conocer las verdaderas dimensiones de la pobreza, el más grave problema nacional que ninguno de los gobernantes que ha tenido México desde 1821 ha podido, querido o sabido resolver.

Peor aún, la situación que enfrentan actualmente millones de mexicanos es una de las más graves de nuestra historia reciente.

Analicemos dos medidas de la pobreza. La alimentaria y la de patrimonio.

Así las define el Coneval:

“Pobreza alimentaria: Incapacidad para obtener una canasta básica alimentaria, aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar para comprar sólo los bienes de dicha canasta.

“Pobreza de patrimonio: Insuficiencia del ingreso disponible para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en salud, vestido, vivienda, transporte y educación, aunque la totalidad del ingreso del hogar fuera utilizado exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios”.

En lo que a la alimentaria se refiere, Ernesto Zedillo recibió al país en 1994 con 21.2% de la población en esta situación. El porcentaje se elevó a 37.4% después de su error de diciembre y la crisis económica que este generó. A Vicente Fox le dejó en 2000 un 24.1% de la población en pobreza alimentaria.

En 2000 Fox le entregó el gobierno a Felipe Calderón con este porcentaje en 14.0%. El bélico michoacano se dedicó más a su estúpida guerra que a atacar la pobreza y a Enrique Peña Nieto le heredó un país con 19.7% de personas en pobreza alimentaria.

Con Peña Nieto el porcentaje se redujo al 16.8% con que en 2018 asumió el poder el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se estima que para 2020 el porcentaje se elevó a 23.4%, el segundo más alto desde 2000 y el cuarto más alto desde 1992.

O sea que en 2000 no ganaron lo suficiente para comer 29 millones 427,157 personas.

En lo que a la pobreza patrimonial se refiere, el porcentaje de personas en esta situación que recibió Zedillo en 1994 fue de 52.4, elevándose a 69.0% en 1996. En 2000 Fox recibió este porcentaje en 53.6%, a Calderón se lo dejó en 42.9% y este a su vez se lo heredó a Peña Nieto en 52.3%. AMLO lo recibió en 48.8% y se estima que en 2020 se elevó a 55.9%, el porcentaje más alto desde 2000 y el segundo más alto desde 1994.

Son 70 millones 403,892 personas en pobreza de patrimonio.

Como quieran verse estos números, son demasiados pobres.

Y la mayoría de ellos lo seguirán siendo. Y morirán en la pobreza porque, de acuerdo con el informe Movilidad Social en México 2019 del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) dado a conocer hace algunos días, siete de cada 10 mexicanos que nacen pobres, jamás conseguirán salir de la pobreza.

O sea que decenas de millones de pobres morirán siéndolo.

Se necesitarán décadas para resolver este problema, si es que aún tiene solución, pero ya es hora de empezar a hacer las cosas bien para que el porcentaje de mexicanos pobres empiece a disminuir.

Esperemos que los pobres estén dispuestos a esperar más tiempo.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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