Sin apertura para poder desechar la posibilidad de una regulación al outsourcing y cambiarla por una mayor supervisión del tema, arrancan las pláticas entre legisladores, autoridades e iniciativa privada. 

El as sobre la manga a esta posible eliminación o regulación masiva a la subcontratación podría ser la llegada oficial a la Presidencia de Estados Unidos de Joe Biden, quien se prevé haga algunas observaciones al respecto, porque la desaparición del outsourcing afectará el desarrollo de las empresas que operan en México, y firmas americanas en territorio nacional hay muchas. 

Por lo pronto se tiene programado que este miércoles, jueves, viernes, lunes y martes de la próxima semana, las pláticas se enfoquen al tema del reparto de utilidades, y a puntos que aún no terminan de entenderse. 

Vamos por partes. Es una realidad que existen empresas que hacen del outsourcing una práctica positiva para la generación de empleo e inversión, pero también hay otras que han abusado de dicha medida. 

Pero eliminarlo o delimitarlo a sólo el trabajo que no es propiamente de la empresa, deja muchas lagunas y abre un abanico enorme para el desempleo, la informalidad y, para que desaparezca el trabajo temporal, ante la carga fiscal y de ingresos que requiere una empresa, llámese pequeña, mediana o grande, más aún las micro. 

Hablemos del trabajo temporal, éste tiene su regulación y con esta nueva norma se vería rebasada y afectaría a sectores como el campo, el energético, capital intensivo, inmobiliario, infraestructura y muchos más, que no tienen la capacidad de contratación ni especialidad para los trabajos que, en muchos casos, son temporales. 

Ahora se habla que será hasta 2021 cuando el sector empresarial deba acatar y eliminar la figura del outsourcing, en caso de que sea aprobada. No se trata de tiempo, sino de una estructura laboral que funciona a escala internacional, y que, en su caso, requiere de mayores esquemas que permitan supervisar y delimitar la subcontratación irregular. 

¿Por qué no se opta por fortalecer sistemas de supervisión al interior del IMSS, al mando de Zoé Robledo; al interior del SAT, que encabeza Raquel Buenrostro; en el Infonavit, que preside Carlos Martínez, e incluso la Profedet? 

Qué decir del reparto de utilidades. ¿El retorno de ingresos serán utilidades? Pero, más aún, ¿este tema es esencial en el tema del outsourcing? 

La realidad es que, en el tema de reparto de utilidades, México frente a Estados Unidos ya está elevado, considerando que los porcentajes son 30-20, de ahí que una tasa de 10% como la están considerando las autoridades, deja fuera de competencia a cualquier empresa que opere en México.  

La realidad es que es urgente abrir el diálogo de la subcontratación y dejarla de ver como el enemigo número uno del trabajador, más cuando el momento de desempleo y crisis que se vive en el mundo, apremia estrategias que den certeza jurídica y fortaleza para la inversión y generación de empleo.  

En fin, habrá que ver si prevalecen algunos de los acuerdos alcanzados el año pasado. Como es el normar sin castigar a quienes realizan outsourcing cumpliendo con los requisitos legales. Y no modificar la Ley Federal del Trabajo para regular la subcontratación.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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