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Opinión

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Sombra de preocupación sobre Marzam

Desde el declive de Casa Saba, los reacomodos de la distribución farmacéutica en el sector privado han sido intensos y, como se ve, aún no van a parar. La preocupación está ahora en torno a Marzam, la distribuidora adquirida por Genomma Lab.

Desde esa compra, justamente hace un año, los productores de medicamentos y dispositivos médicos reunidos en Canifarma empezaron a reflejar cierta inquietud pues Genomma Lab no se ha caracterizado por ser abierta y transparente dentro del sector, e incluso ha recibido sanción de parte de Cetifarma por incumplir el código de ética y transparencia de la industria.

Por cierto, que el farmacéutico es uno de los pocos sectores que cuentan con un código de ética abiertamente conocido, y donde participan representantes no sólo de la propia industria sino de autoridades, del área médica y de la academia.

Aquella vez los señalamientos ante Cetifarma contra Genomma Lab eran por su campaña de Primer Nivel , una marca de genéricos que hizo mucho ruido pero evidentemente no fue la apuesta más redituable. Siendo la publicidad el origen de Genomma Lab, en los últimos tiempos no le ha ido de lo mejor con ella. Este año Cofepris le retiró decenas de anuncios por ofrecer más allá de la realidad de su producto.

En marzo del 2014 Genomma Lab informó que adquiría la mitad de Marzam. Los comentarios entre directivos de la industria eran: pero si Genomma Lab no conoce el mercado de distribución, no es lo suyo, no se entiende qué va a hacer con Marzam. A la fecha no ha significado gran aportación para la distribuidora el que su propietario sea Genomma Lab.

Por el contrario, hoy existe nerviosismo entre productores de fármacos, luego de las pérdidas consecutivas que Genomma Lab viene registrando en el mercado accionario. Su capitalización de mercado ha caído más de 10,000 millones de pesos en las últimas semanas y los directivos de la industria farmacéutica sólo piensan con inquietud en Marzam, pues no olvidan el quemón sufrido con Grupo Saba que en los hechos se fue a la quiebra.

Para las farmacéuticas la caída de Saba significó enormes pérdidas estimadas en cerca de 7,000 millones de pesos. Prácticamente todas las empresas de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) distribuían a través de Saba y todas tuvieron que asumir pérdidas.

No hubo empresa productora que lograra cobrar ciento por ciento de lo que les debía el Grupo de Manuel Saba. Las que se anticiparon a la tormenta alcanzaron a recuperar máximo 70 u 80% de la deuda; pero otras recuperaron 40 ó 50% y el resto lo tuvieron que meter en pérdidas. Y no dude que esos montos están dentro de la caída global que registró el mercado farmacéutico mexicano durante el 2014. La pregunta es: ¿dónde quedó ese dinero?

Con la salida de Saba, Grupo Nadro se quedó con el liderazgo de la distribución farmacéutica en el mercado privado, y Marzam tendría la oportunidad de ganar mercado pero primero tiene que aclarar las dudas en torno al futuro del corporativo.

Serlín a Canifarma y Dagoberto a Anafam

Por un acuerdo entre las empresas farmacéuticas que producen genéricos agrupadas en ANAFAM y las que son de investigación farmacéutica agremiadas en AMIIF (Asociación Mexicana de Investigación Farmacéutica), la presidencia de Canifarma se la alternan cada dos años.

Acaban de pasar los dos años encabezados por Anafam con la presidencia de Dagoberto Cortés, y ahora tocan los dos de AMIIF con la presidencia de Alexis Serlín, director general de Novartis, quien tomó posesión como presidente de Canifarma.

Pero como hay un programa muy puntual de impulso a la industria de producción nacional, el doctor Dagoberto Cortés le dará continuidad ahora desde Anafam. Regresará como presidente de esta asociación, y en los próximos días Alfredo Rimoch le entregará la estafeta.

@maribelrcoronel

mrcoronel@eleconomista.com.mx

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