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Opinión

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Slim, el coleccionista

El hombre más rico del mundo acaba de abrir el mayor museo privado de México; busca volverlo un fenómeno de masas. De entrada, no cobrará.

¿Ves aquel tipo frente al cuadro del Bugatti? Es Carlos Slim Helú. Mexicano, de origen libanés Gana muchísimo dinero en las telecomunicaciones. Y es coleccionista. Escogió la distancia de visión ideal para ese formato de cuadro; evidentemente, era un verdadero coleccionista .

Carlos Slim aparece brevemente en las páginas de la última obra de Michel Houllebecq. El famoso escritor francés se ocupa de Slim en su faceta de coleccionista de arte. No es una casualidad: esta actividad es cada vez más notoria.

Art News lo coloca en la lista de los 200 compradores más importantes del mundo, junto con otras dos fortunas mexicanas: la familia Garza Sada, que posee la Colección Femsa en Monterrey, y Eugenio López, que ha construido la Colección Jumex en el Estado de México. Slim sigue haciendo negocios a lo grande, pero ha llegado a un punto en el que su incursión en la filantropía y el coleccionismo cuenta mucho. Lo hace a su modo.

En filantropía, el mexicano dijo: No al movimiento de magnates que encabezan Bill Gates y Warren Buffett para donar la mitad de sus fortunas, aunque destina una cantidad significativa a causas de este tipo: alrededor de 10 mil millones de dólares, según Financial Times.

La colección de Slim suma 66,000 piezas. En perspectiva, Femsa cuenta con 2,350 piezas y Eugenio López con 1,250. No sólo es cantidad: Riveras, Siqueiros, Tamayos, Grecos y Van Goghs están en ella.

¿Qué busca Slim con su colección? Las respuestas que él mismo y sus cercanos han dado ofrecen una versión semioficial: es un homenaje a su difunta esposa; es una forma de mantener vivo el sentido de reto que lo caracteriza; es un legado al pueblo de México y al mimo tiempo una forma de trascender.

Slim dice que en esta faceta no hay afán de lucro, pero el empresario ha llegado al punto de que puede hacer fortuna, incluso sin proponérselo como objetivo primario. La tasa de retorno de una escultura como El Pensador de Rodin fue de 189% para un hombre que compró una pieza en mayo del 2009 y la vendió un año después, según Tara Loader, del Financial News.

Slim Helú juega en grandes ligas del arte, pero no es un top ten, según los rankings de Art News y ArtReview. En el 100 Power de ArtReview lucen el dealer de arte Larry Gagosian como el número uno, y el marido de Salma Hayek, Francois Pinault, como el número 10. De los mexicanos, los mejores situados son la artista Julieta Aranda (16) y el empresario Eugenio López (39).

Su colección de arte es noticia hoy por la inauguración del Museo Soumaya. Un recinto concebido por Fernando Romero, un talentoso arquitecto que además es su yerno.

No hay cifra oficial del costo del recinto, aunque Businessweek lo calculó en 34 millones de dólares. Alrededor del museo, ubicado en la zona de Polanco, hay un enorme proyecto inmobiliario que vale más de 800 millones de dólares y contiene oficinas, comercios y viviendas.

En arte, las preferencias de Carlos Slim están con los clásicos. Se nota su gusto por la historia. Tiene documentos de Cristóbal Colón y, quizá, la mayor colección de monedas del mundo: cientos de piezas de oro de la Colonia y unas 1,000 de plata de tiempos de Maximiliano.

El hombre más rico del mundo colecciona monedas, parece redundante, pero es otra cosa. Acaba de poner en marcha el mayor museo privado de México y apuesta por volverlo un fenómeno de masas. Por lo pronto, no cobrará la entrada.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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