Uno de los retos más complejos y objeto de observación por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores es la creciente liquidez del sector cooperativo. Por su vocación claramente de privilegiar el ahorro, éste crece y crece. Las tasas de crecimiento del ahorro a la vista de las cooperativas más grandes del país han sido de 34%, y de las medianas de 35 por ciento. Si a este crecimiento se suma la captación a plazos, en las primeras su tasa fue de 43%, en tanto que en las segundas fue de 32 por ciento.

En cambio, la tasa de crecimiento de la colocación de crédito en las cooperativas más grandes fue de 23%, mientras que en las medianas fue de 8 por ciento. La tendencia histórica es que esta diferencia entre la captación y la colocación se hará cada vez mayor.

Una consecuencia obvia es que los recursos invertidos en instrumentos financieros son cada vez más altos. Las cooperativas grandes vieron crecer sus inversiones en 73%, en tanto que las medianas en 63 por ciento.

En términos de negocio, esta dinámica puede convertirse en un riesgo por la incapacidad de las cooperativas para aumentar en forma significativa y constante la colocación de crédito. Si los ahorros crecen y la cartera de crédito se mantiene estancada o con crecimiento reducido, los márgenes se verán reducidos, afectando la sustentabilidad de las cooperativas.

Las causas de esta dinámica creciente captación con colocación estable son múltiples. Vale la pena enunciar algunas para comprender varios retos que tiene este sector. A) Entre los sectores pobres y populares, donde se ubican la mayoría de socias y socios, la capacidad de inversión es muy reducida. No tienen ni los conocimientos, ni las habilidades para invertir en negocios sanos y con potencial de crecimiento. B) Las necesidades de estos sectores están vinculadas al consumo, a enfrentar emergencias salud y pérdida de algún familiar y en menor medida al mejoramiento de la vivienda. Su capacidad de endeudamiento es muy limitada, además del riesgo de sobreendeudamiento. C) Las cooperativas incentivan a que todos, socias y socios, ahorren. El número de cuentas infantiles entre las cooperativas es inmenso. Ninguna institución en el país fomenta más el ahorro infantil que las cooperativas. D) El carácter conservador de las cooperativas. La captación proviene de la acumulación de pequeños depósitos de muchísima gente. No se quieren correr riesgos con préstamos muy grandes. Hasta hace poco, las cooperativas no podían aceptar socios morales, por lo que sus créditos siempre son proporcionalmente reducidos.

En síntesis, las cooperativas muestran con claridad que el ahorro pequeño tiene costos elevados; igual los créditos pequeños. Combinar la sustentabilidad financiera y la inspiración social y solidaria es el reto que las cooperativas han de asumir. Para esto, ¿deberían pausar la captación de ahorro y acelerar la colocación de crédito? ¿Aumentaría esto su viabilidad financiera? ¿Quedaría la vena social, alma de las cooperativas, a la deriva o en un segundo plano? Estos dilemas enfrentados por el sector cooperativo financiero son insoslayables. Requieren mucha dosis de reflexión, innovación, de retroalimentación. La cooperación entre cooperativas debería llevar a encontrar un horizonte abierto.

*Experto en microfinanzas y coordinador de Cosechando Juntos lo Sembrado SC.