Ayer llegaron 462 de los 498 legisladores que actualmente integran la Cámara de Diputados para, entre otros asuntos, votar a favor o en contra de las reformas constitucionales necesarias para derogar la reforma educativa nietopeñista y abrirle el camino a la lopezobradorista.

Para aprobar dichas reformas a los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución se requería una mayoría calificada de dos terceras partes de los diputados presentes, es decir, 305. Los votos a favor de las reformas de los tres artículos constitucionales superaron ampliamente al mínimo requerido.

Votaron a favor 381 legisladores, 79 en contra y dos se abstuvieron. De los que estuvieron a favor, 238 son morenistas, 44 priistas, 25 pesistas, 22 petistas, 27 emeceistas, 10 perredistas, nueve verdes y seis que no pertenecen a partido alguno.

En contra estuvieron ocho morenistas, 67 panistas, un priista, un petista y dos apartidistas.

Es curioso que 44 de los 45 diputados del PRI votaran a favor de la eliminación de la reforma educativa que agresivamente promovieron en el 2013 y el 2014 los legisladores de su propio partido y el entonces presidente Enrique Peña Nieto.

Entre ellos, el líder de la bancada tricolor, el guerrerense René Juárez Cisneros que, como senador de la LXII Legislatura, votó a favor de las reformas constitucionales que en el 2013 permitieron la reforma que avalaron los legisladores de su partido junto con los del PAN, PRD y PVEM.

De los 78 panistas liderados por Juan Carlos Romero Hicks, 40 votaron en contra y los otros 38 no acudieron a la sesión, tal vez sabiendo que su causa estaba perdida o por preferir no antagonizar más a quien despacha en Palacio Nacional.

El gran perdedor en la jornada de ayer es el exdirigente de la Sección 22 de la CNTE en Oaxaca, el diputado morenista Irán Santiago Manuel, quien hace unas semanas envió a sus huestes a bloquear los accesos a la Cámara de Diputados para impedir que se votaran las reformas constitucionales y que presumía que 40 legisladores que también son maestros obedecerían siempre sus instrucciones y no las del coordinador de la bancada de Morena, Mario Delgado.

La actitud asumida por Santiago obstaculizó, pero finalmente no impidió que los lopezobradoristas aprobaran ayer las reformas. De sus 40 supuestos lacayos, sólo siete votaron con él en contra de ellas. Quién sabe dónde quedaron los otros 33.

El gran triunfador es, indudablemente, Mario Delgado, a quien muchos ya veíamos disminuido e incapaz de lograr la aprobación de las reformas. Después de ayer su figura cobra importancia y muchos ya no lo verán como el discípulo de Marcelo Ebrard, quien durante 10 años, del 2002 al 2012, fue su jefe en diversas dependencias públicas.

Después de los trámites legislativos que aún faltan, se publicarán en el Diario Oficial de la Federación las reformas a los tres artículos constitucionales y luego el Congreso discutirá y aprobará las correspondientes leyes secundarias.

Desde 1934, el Artículo 3 de la Constitución ha tenido 11 modificaciones (en 1934, 1946, 1980, 1992, 1993, 2002, 2011, 2012, 2013, 2016 y la de ayer).

Ninguna de ellas sirvió de mucho porque la mediocridad e ineficiencia del sistema educativo ha sido una constante desde 1821.

¿Servirá de algo la decimoprimera reforma?

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.