A Sergio Ramos y Mariano Rajoy los vincula un rasgo en común: desconocimiento de la realidad.

Ubicándose siempre entre la frontera del juego sucio y el juego rudo, Sergio Ramos se encargó de apagar, desde el primer tiempo, la emoción de la final de la Champions del pasado sábado, al provocar la lesión de la figura del Liverpool, Mohamed Salah. “Quien entiende de futbol sabe que Sergio Ramos lesionó a Salah de forma intencionada”. Lo escribe el exinternacional de Egipto y del equipo Celta de Vigo, Mido, en su cuenta de Twitter.

Mido explica en otro tuit lo que tuvo que haber hecho Ramos para evitar la lesión de Salah: “Ramos prefirió agarrar a Salah en vez de dejarle ir y girarse (en caída) con él”, provocando así la lesión.

A estas alturas, resulta increíble que los árbitros desconozcan los tics violentos del defensa del Real Madrid, Ramos, quien ha sido maestro de Pepe y Marcelo, dos personajes que sin pudor alguno han lesionado a más de un jugador rival.

Desde hace tiempo, Mariano Rajoy ha optado por perder la capacidad de interactuar con la realidad. El ejemplo más reciente es el caso de Cataluña, donde el presidente español ha subrogado a los jueces decisiones críticas sobre la autonomía, abonando a la confrontación social.

Rajoy se ubica en la frontera de la incapacidad política y la corrupción.

Si ha dejado de interactuar con la realidad, Rajoy sí lo ha hecho con personajes corruptos desde que estaba al frente de la dirección del partido durante la primera década del siglo. De hecho, su partido se encuentra inmerso en el ciclo más abundante de corrupción desde el florecimiento de la democracia.

Son Rajoy y José María Aznar los vectores resultantes del caso Gürtel (“correa” en alemán), el andamiaje corrupto entre el Partido Popular (PP) y la empresa de Francisco Correa (condenado por al Audiencia Nacional a 51 años y 11 de meses de prisión). El PP otorgaba contratos inflados a Correa a cambio de que éste regresara un porcentaje a manera de dinero negro. Fue Rajoy quien ascendió a Luis Bárcenas como tesorero del PP para que operara la caja B de donde salieron más de 8 millones de euros para financiar actos de campaña, y por supuesto, a funcionarios, incluido el propio Rajoy. Fue Bárcenas quien confesó haberle entregado dinero a Rajoy en cajas de puros.

Aznar ha optado por mantener un perfil escurridizo en el caso Gürtel a través de un claro distanciamiento sobre Rajoy, tanto, que ahora es uno de los consejeros de Albert Rivera, líder del partido hipernacionalista Ciudadanos. Sin embargo, la relación entre Aznar y Correa la propició muchos años atrás Alejandro Agag, yerno del expresidente Aznar.

A Rajoy le quedan dos años para agotar la legislatura. Es probable que no termine. De prosperar la moción de censura que pide el líder del PSOE, Pedro Sánchez, le abriría la puerta de salida de la Moncloa; la otra opción es el adelanto de la convocatoria de elecciones. Escenario que podría llevar a Albert Rivera a la Presidencia.

Veremos. Lamentable lo de Ramos y Rajoy. Dos personajes que se alejan del juego limpio tratando de buscar sus propios intereses.

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.