Escucharemos a todos, atenderemos a todos, respetaremos a todos.

Andrés Manuel López Obrador

La palabra Pascua básicamente significa "paso" o "salto". En la antigüedad la Pascua era una fiesta de pastores en la que se sacrificaba un cordero como ofrenda para pedir fecundidad, se celebraba el paso del invierno a la primavera.

En la actualidad, los judíos conmemoran la Pascua para recordar el paso que dio el pueblo hebreo junto con Moisés a través del Mar Rojo, el salto de la esclavitud a la libertad. Los cristianos celebran el paso de Jesús de la muerte a la vida eterna.

En esta Pascua demos ese salto y pasemos del conformismo y pasividad a la acción, de la indiferencia a la solidaridad, de la polarización a la cordialidad y de la queja y descalificación a la construcción de soluciones.

La filosofía desarrollada por Desmond Tutu, denominada “Ubuntu”, considera que cuando una persona es abierta y está disponible para los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces de estar bien, porque es seguro de sí mismo. Toma en cuenta la reconciliación y el perdón, por ello promueve la justicia restaurativa frente a la justicia retributiva y, de esa forma, da la oportunidad de sanar tanto a los oprimidos como al opresor. Nos vendría muy bien que el inquilino de Palacio Nacional hiciera suya esta filosofía y la aplicara y, por tanto, como ofreció el día en que ganó las elecciones, escuche, atienda y respete a todos.

Otro tema de reflexión es el relativo a la crisis de salud que todavía nos azota, propiciada por el Covid 19 y acentuada por el manejo gubernamental de la pandemia.

Después del inicio del desmantelamiento del Sistema Nacional de Salud por el actual gobierno, resultó evidente que no se tuvo en cuenta que el referido Sistema, como lo prevé la Ley General de Salud, lo forman las dependencias y entidades de la administración pública federal y de las entidades federativas, así como por las personas físicas o morales de los sectores social y privado que prestan servicios de salud. Ello resultó evidente con la suscripción, en abril del año pasado, de un convenio entre el gobierno federal y hospitales privados para que ambos sectores -el público y el privado-, atendieran la epidemia. En octubre se amplió dicho convenio.

Sin embargo, tristemente y de manera inaceptable, a los médicos, enfermeros, laboratoristas, dentistas, médicos de farmacias y al resto del personal de salud del sector privado se les han negado las vacunas por la única razón de no estar al servicio de hospitales o centros de salud del gobierno. Esa absurda medida que atiende la consigna “Para los privados no hay vacunas ni hoy ni mañana” no sólo propicia riesgos, es un crimen que no puede permitirse. México ocupa el primer sitio del mundo en muertes de personal de la salud con 3,679 defunciones confirmadas por las autoridades.

Otro tema importante es el inicio de las campañas políticas en las que se disputarán 21,368 cargos de elección popular. Los partidos pretenden que votemos -no que elijamos- por sus candidatos. Para ello seremos bombardeados con un total de 55.4 millones de promocionales, incluidos 19.8 millones de anuncios en radio y televisión en todo el país que pagamos todos. Muchas de las campañas descansarán en encuestas falsas y manipuladas que pretenderán confundirnos. Sin duda las principales características serán la descalificación, la denostación y el insulto. Se hará alarde de la falta de ideas y de la incapacidad para debatir, así como del simple deseo de vivir del presupuesto. Sin embargo, confiemos en que el juego sea limpio y que las autoridades competentes harán cumplir las reglas aplicables.

Este proceso electoral pondrá a prueba nuestro sistema de partidos. Podremos ver la verdadera dimensión de la supuesta debilidad de los partidos de oposición y si el partido del Presidente es tan fuerte como lo presumen.

El INE tiene una responsabilidad ante la ciudadanía que está expresamente prevista en la Ley, misma que también define las obligaciones de los partidos políticos. Es de suponerse que tanto los partidos y los candidatos conocen esa Ley, y que saben que existe para regular la competencia electoral.

Teniendo en cuenta que en la democracia se ponen ideas y en las dictaduras se imponen, no es aceptable que, con el pretexto de pasar la cuenta al árbitro electoral por errores administrativos de MORENA, se pretenda imponer la exterminación del INE y el desmantelamiento de nuestro sistema electoral.

No debe soslayarse que el INE, antes IFE, y todas las fuerzas políticas contribuyeron grandemente para que se construyera la democracia que hoy tenemos en el país.

Tristemente vemos que están volviendo a soplar con fuerza los viejos vientos del nacionalismo autoritario, del que hace varias décadas parecía que nos habíamos liberado para siempre. Conforme al reporte realizado en 128 países el año pasado por la organización internacional “Índice de Estado de Derecho”, México ocupa el sitio 104, habiendo descendido tres posiciones respecto del reporte de 2019. 

Es indispensable que recordemos a la hora de ejercer nuestro derecho al voto, que el Estado tiene la obligación de actuar en apego al derecho en un marco de prudencia económica y que lo que interesa es que todos estemos mejor, no peor.

Insistimos en la conveniencia de que se detengan las acciones y declaraciones destructivas y hostiles que nos alejan de la concordia y de la paz social. Tampoco nos acostumbremos a vivir “tranquilos” si todos los días mujeres, jóvenes y niñas son asesinadas, violadas, ultrajadas y desaparecidas.

Es tiempo de defender y recuperar la cordialidad para encausarnos hacia la cultura de la paz, en particular en estos tiempos de crisis económica, de salud y de seguridad pública a los que irremediablemente se suma la confrontación electoral.

*El autor es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada

Lee más de este autor