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Sector financiero mexicano y la quiebra de Silicon Valley Bank
De acuerdo con la CNBV, la banca mexicana cuenta con altos niveles de liquidez y poca concentración de depósitos en algún sector económico.

El SVB estaba enfocado a dar servicios financieros a empresas de capital de riesgo. Foto: Reuters
Desde el jueves de la semana pasada, los mercados globales y locales han presentado continuos ajustes derivados de la noticia de quiebra de Silicon Valley Bank (SVB) aunado a los problemas que está presentando en Europa el banco suizo Credit Suisse (CS). Lo anterior ha generado preocupación de los inversionistas y ha provocado que estos retiren sus inversiones de grupos financieros e instituciones bancarias a nivel local y global.
En ese sentido, es importante resolver las siguientes preguntas: ¿Cuál fue el motivo que causó el colapso de estas emisoras? ¿Este suceso podrá replicarse en otras instituciones bancarias? Y finalmente, ¿cómo se encuentra en la actualidad la banca mexicana para hacer frente a estos sucesos?
El problema de SVB contiene diversos factores que desencadenaron este suceso. En primer lugar, el banco estaba enfocado en dar servicios financieros y de banca a empresas de capital de riesgo (principalmente en el sector tecnología) e invertir en startups.
Ante la inyección de liquidez por parte de las autoridades estadounidense durante la pandemia, SVB presentó un importante crecimiento en depósitos (de exigibilidad inmediata); no obstante, debido a que su clientes contaban con suficiente liquidez, este ingreso de flujos no fue reflejado en un aumento de la cartera de crédito, sino que la emisora invirtió estos recursos en activos de renta fija que se mantendrían hasta su vencimiento. Es importante recordar que durante este periodo las tasas de interés se mantenían en niveles especialmente bajos.
Tiempo después, empezamos a observar incrementos en la tasa de fondos federales por parte de la Reserva Federal ante los elevados niveles de inflación existentes, generando una pérdida (no realizada) en los bonos que se tenían en tesorería debido a la relación inversa entre el precio y tasa de interés de esta clase de activos.
Además, con los elevados niveles de inflación y tasas de interés, las empresas del sector tecnología comenzaron a tener dificultades de financiamiento lo que provocó que dichas empresas retiraran sus excedentes de efectivo que depositaron con anterioridad en SVB.
De esta manera, ante la fuerte inversión en activos de largo plazo por parte de SVB y la falta de liquidez para satisfacer la salida de sus pasivos, la emisora tuvo que vender sus activos líquidos a un precio menor al que se compraron provocando una pérdida cercana a 1,800 millones de dólares. Ante esta situación y aún con problemas de liquidez la emisora intentó levantar capital para mejorar su balance; sin embargo, no tuvo éxito.
Dado el fracaso en este intento, más clientes continuaron retirando sus depósitos lo que provocó que el banco presentará un balance negativo. Dado lo anterior, las autoridades intervinieron el banco y decidieron cerrar sus operaciones.
Por otro lado, CS también ha presentado bajas importantes en el precio de su acción y bonos ante el anuncio de su principal accionista, el Banco Nacional de Arabia Saudita, de que no aumentaría su participación en el banco por temas regulatorios, entre otros factores.
Ahora bien, existe incertidumbre si los problemas que han enfrentado estas instituciones podrían desencadenar un problema sistémico. Dada la concentración en el sector tecnológico de SVB, consideramos que solo bancos regionales de EU podrían sufrir efectos similares ante la desconfianza de sus clientes los cuales están migrando sus depósitos a bancos más grandes. No obstante, el caso de CS podría implicar consecuencias más fuertes en el sector dada su exposición global; sin embargo, ante la noticia de apoyo por parte del Banco Central de Suiza el temor ha disminuido, pero el riesgo continua latente.
Finalmente, en términos locales, de acuerdo con un comunicado emitido por la Comisión Nacional Bancaria de Valores (CNBV), la banca mexicana cuenta con altos niveles de liquidez y poca concentración de depósitos en algún sector económico y casi nula exposición al sector tecnológico. Esto, además de altos niveles de solvencia, consideramos que la banca mexicana se encuentra bien posicionada ante los problemas existentes en el sector financiero global.
No obstante, a pesar de los fuertes fundamentales de las instituciones financieras mexicanas, muchos han presentado continuos ajustes en el precio de sus acciones en las últimas jornadas lo que podría implicar un buen momento para tomar posiciones largas en este sector; aunque, se debe de tomar con cautela la evolución del caso de CS y otros bancos globales.