La primera gira del flamante presidente de la República, Enrique Peña Nieto, tuvo como destino el Estado de Nuevo León, concretamente, su capital, Monterrey. Los que saben dicen que el verdadero objetivo de la visita presidencial fue apoyar al gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, que se enfrenta a un ambiente difícil, producto de su fallida manera de gobernar.

Otra versión de la preferencia presidencial por Nuevo León para iniciar sus giras es  que en esta entidad, también en Guanajuato y Tamaulipas, ganó el PAN la elección presidencial. Es decir, los neoleoneses, a pesar de haber sido gobernados -o tal vez por eso mismo- los dos últimos sexenios por el PRI, prefirieron a Josefina Vázquez Mota sobre el hombre del copete. Otra franja, menos amplia pero nada despreciable de electores, se fue con la República amorosa de AMLO.

La política, por ser femenina, es veleidosa e impredecible. Si nos concretamos a la capital del precitado estado y recurrimos a las matemáticas, basta una simple división para dilucidar que si hay tres niveles de gobierno -federal, estatal y municipal- le corresponde a cada uno de ellos 33. 3% de la responsabilidad gubernamental. En Monterrey, con los gobiernos federal y municipal de colores blanco y azul, corresponde a Acción Nacional 66.6% y a los tricolores del PRI, el 33.3% del despiporre -sinónimo de desbarajuste o desorden, consignado en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y que uso como un homenaje al ilustre neoleonés Eulalio González Piporro- en el que se encuentra la entidad. ¿Por qué el voto de castigo fue en contra del PRI, que, al tener menor porcentaje como gobierno, tiene -según la lógica- menor grado de culpabilidad?

Sin embargo, también a nivel municipal el PAN ganó en Monterrey. ¿Recuerda usted a Fernando Larrazabal, que dejó la alcaldía de Monterrey con un fuerte olor a queso y a azufre para presentarse como candidato blanquiazul a Diputado federal? Pese a todo el desprestigio que tuvo a consecuencia del incendio del Casino Royale, el panista ganó en los comicios y ya es legislador federal. Ahora, los regios estrenan Presidenta municipal, también ganadora de la pasada elección, Margarita Arellanes Cervantes, del Partido Acción Nacional.

Mi corresponsal

Según mi corresponsal en Monterrey -que sólo se pone en contacto conmigo cuando le acepto las llamadas por cobrar- el PRI perdió muchos votos en los comicios presidenciales por los pésimos gobiernos de Natividad González Parás y de su delfín y sucesor Rodrigo Medina.

Mi corresponsal -me ha prohibido decir su nombre hasta que no le aumente el sueldo, razón por la cual va a seguir de incógnito un buen rato- expresó lo siguiente: Cuando fue gobernador Nati -así le decimos de cariño todos los que lo odiamos- nuestro otrora próspero estado se convirtió en el paraíso de los cárteles; la cancha de las ejecuciones; la cueva de los secuestros; el ring de sangrientas venganzas; la casa de la corrupción; el palacio de la impunidad, y el castillo del nepotismo .

Hablando pausadamente, sin prisa, porque la llamada telefónica fue con cargo a mi cuenta, mi reportero, que es analfabeto cibernético, se explayó: Durante seis años, la familia González Parás -el Gobernador y sus hermanos Luis, Javier y Gustavo- saquearon las arcas públicas neolenesas.

Se convirtieron en traficantes de influencias. En las dependencias Agua y Drenaje y en el Registro de la Propiedad hicieron grandes negocios. Como nadie, saquearon Nuevo León, provocando en la población ansiedad, angustia y desesperación -el llamado síndrome de Los Tecolines.

Natividad González Parás nombró como sucesor a Rodrigo Medina, quien en tres años no ha podido con el paquete; un poco, por el deterioro en el que le dejaron el Estado y las finanzas públicas; otro tanto, por la mala relación que sostiene con los importantes empresarios regiomontanos, y un mucho, por su falta de oficio político .

Todo lo dicho por mi corresponsal concuerda en lo esencial con lo manifestado, a través de sus colaboraciones, por el periodista don Ramón Alberto Garza en Reporte Índigo.

Por cierto, el susodicho informado manifestó respecto de la primera gira del primer mandatario Peña Nieto a la precitada entidad del norte: Pareciera que, ya con la banda en el pecho, Peña Nieto quisiera dar el mensaje de que los jaloneos electorales quedaron atrás. Decir que no hay rencores, que son los tiempos de la tolerancia y la reconciliación. Por supuesto que la visita de Peña Nieto a Nuevo León también significó un espaldarazo al gobernador Rodrigo Medina. Habría de ver si ese respaldo fue para dejar claro que el Ejecutivo estatal no se mueve de donde está, como lo promueven con frecuencia sus malquerientes. O si, ya en la soledad de dos, el Presidente le confió al Gobernador que se prepare porque cualquier día de éstos lo llama a sumarse al gabinete .

La nueva Secretaría

Aquí es donde este textoservidor que hoy se la ha pasado transcribiendo redacciones ajenas va a demostrar que tiene ideas propias. Es obvio que, como lo sugiere el periodista Garza, debe de haber más de algún Gobernador a los que, para darles una salida digna de sus cargos -donde, más que ayudar, estorban-, el Presidente los invite a formar parte de su gabinete. Pero es de suponerse que los buenos puestos de todas las secretarías han sido ya asignados.

Aquí es donde opera mi idea, que pongo a disposición del jefe del Ejecutivo: la creación de la Secretaría de los Elementos Gachos (SEG) una institución adonde mandaría a todo aquel Gobernador o político de altos vuelos que sea por su ineficacia, sea por no gozar de la simpatía del preciso no tengan donde acomodarse.

Así, la SEG podría estrenar Secretario en la persona de Medina de la Cruz si los rumores sobre lo hablado a solas con el Presidente se confirman. Lo único malo para don Rodrigo acerca de su nuevo puesto es que tendría por obligación vivir en el DF y no, como se dice que vive ahora, en San Antonio, Texas. Pero más vale vivir en el DF que vivir en el error.

La nueva Secretaría de los Elementos Gachos podría tener una cantidad ilimitada de subsecretarías. Se me ocurre que dos de éstas podrían ser ocupadas -magnífica oportunidad para mostrar cuota de género- por Beatriz Paredes y por María de los Ángeles Moreno que, de no ser a la primera de ambas en el Servicio Exterior, no se les ve acomodo.

Para desarrollarse como el país la necesita, la SEG, Secretaría de mi invención, necesitaría de algo que doy por hecho: el funcionamiento de una superpoderosa Secretaría de Gobernación como las de antes y un Secretario de la misma como los de antes, no como Esteban Moctezuma -Secretario de Gobernación de Zedillo- que no pudo catafixiarle a Roberto Madrazo la gubernatura de Tabasco por la Secretaría de Educación.

Anécdota

Como me la contaron, se las cuento. Era Presidente de la República José López Portillo; Jesús Reyes Heroles, Secretario de Gobernación, y Javier García Paniagua, uno de sus subsecretarios. Gobernaba San Luís Potosí el profesor Carlos Jonguitud, que quería quedarse con una fracción del Parque Tangamanga.

Por medio del teléfono, Reyes Heroles trataba de disuadirlo de hacer algo indigno en un Gobernador. Sólo que el viejo zorro Jonguitud no le contestaba el teléfono a don Jesús.

Se enteró García Paniagua de la negativa del potosino y enfureció. A bordo de una aeronave, don Javier se trasladó a San Luis Potosí, donde se presentó en el Palacio de Gobierno. El Subsecretario de Gobernación viene a hablar con el Gobernador Jonguitud -dijo y entró a la oficina-. Profesor, como le ha sido imposible comunicarse con el licenciado Reyes Heroles, traje el avión para llevarlo con él .

Al llegar con su carga a la oficina del Secretario de Gobernación, García Paniagua le dijo a éste: Don Jesús, al cabrón que no quería contestar el teléfono se lo traje de los huevos .

Oí por ahí

Me lo dijo mi corresponsal: En Monterrey hay tal epidemia de ludopatía que, cuando se quemó el Casino Royale, una autoridad le preguntó a un cliente: A qué hora empezó el incendio. Y éste le contestó: No sé, cuando llegué ya había empezado .