Parte dos.

Como mencionamos la columna pasada, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR)se ha constituido como la puerta ancha hacia el sistema financiero, concretamente, hacia los mercados financieros. Así, desde 1997, la gran mayoría de las personas trabajadoras está participando en estos mercados, en los cuales se está conformando su patrimonio pensional. Por eso, conocer qué son, cómo funcionan, qué se vende o qué se compra en ellos es un punto de partida útil para participar de manera más informada en las decisiones sobre tu pensión.

Empecemos por conocer qué son los mercados financieros.

En esencia, el núcleo de un sistema financiero es empatar las necesidades y deseos de unos, los ahorradores, con las necesidades y deseos de otros, los deudores. Para ello existen los intermediarios financieros, es decir, quienes, por un lado, reciben el dinero y, por el otro, lo prestan. El ejemplo más común son los bancos, pero también hay otro tipo de intermediarios como las afores.

Así, este intercambio entre ahorradores y deudores tiene como fin movilizar el dinero a través del tiempo. Por ejemplo, una persona renuncia a utilizar su dinero en el presente, a cambio de recibir un premio en el futuro o, a la inversa, una persona está dispuesta a pagar ese premio en el futuro, a cambio de poder utilizar el dinero en el presente. Esto es lo que sucede en el SAR, donde los trabajadores ahorran una porción de su salario, a cambio de recibir el total de su ahorro, con un premio adicional, cuando tengan 65 años.

Por lo tanto, los mercados financieros, como cualquier otro, son esos espacios en los que se lleva a cabo dichos intercambios. Fundamentalmente, hay tres tipos:

1. Mercado de deuda. Consiste en obtener dinero a través de un préstamo, ya sea solicitando un crédito bancario o emitiendo un instrumento de deuda. Estos últimos son títulos o documentos que contienen los derechos de una transacción financiera. En ambos casos, la idea es obtener una suma de dinero, a cambio de devolverlo adicionando un pago extra o una tasa de interés. Ésta puede ser fija, variable o indexada (a otro indicador, como por ejemplo, la inflación).

2. Mercado accionario. En él se realiza compraventa de acciones o porciones de empresas. Es decir, la persona o institución que compra estas acciones adquiere una parte de la empresa y, por ende, tanto la recuperación de su dinero como el premio por comprar la acción dependen del desempeño de la empresa. Aquí no hay tasas de interés pactadas previamente. Las empresas que participan en el mercado accionario pueden ser privadas (accionistas son congregados solamente por invitación) o públicas (cualquier persona puede comprar o vender acciones).

3. Mercado de divisas. El núcleo de este mercado consiste en el intercambio de monedas de distintas naciones, por lo que está constituido por muchas personas e instituciones alrededor del mundo. Si bien es posible ahorrar en diferentes monedas con la idea de eventualmente convertir esos recursos utilizando un tipo de cambio favorable, con frecuencia, el mercado de divisas funciona como un facilitador de otras transacciones internacionales, como intercambios de bienes y servicios, inversiones multinacionales e, incluso, turismo.

Las afores, a través de sus sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro (siefores), participan en estos mercados financieros. El objetivo de las siefores es invertir los recursos provenientes de las cuentas individuales, para lo cual cuentan con comités especializados que determinan la política y estrategia de inversión. Sin embargo, la medida en que las siefores participan en unos u otros mercados está regulada legalmente. La Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro establece diversos parámetros que definen la manera en que se invierten los recursos de la población trabajadora. A estos parámetros se les conoce como el Régimen de Inversión. De esto hablaremos en la siguiente columna.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org.