Hace una semana, por vía remota, la Comisión de Hacienda cumplió con el parlamento abierto sobre la propuesta para crear la Finagro; la última aduana antes de elaborar el dictamen sobre la iniciativa sustentada por el líder de la mayoría morenista, Mario Delgado Carrillo.

Tras de tres sexenios y una reconversión institucional, el modelo de la Financiera para el Desarrollo Nacional instaurado por José Antonio Meade hace casi un cuarto de siglo, va de salida y con visos de severo daño estructural.

Al cierre del año pasado, su cartera vencida aumentó 70% (pasó del 7.8 en el 2018 al 13.1% en el 2019), principalmente por impagos de grandes acreditados; la colocación de crédito cayó 12-2% y acumuló una pérdida patrimonial por 2.953 millones de pesos. “La FND está gastando más y está colocando menos (créditos)”, resumió Alberto Islas, de Global Leading Solutions, en el foro convocado por la diputada panista Patricia Terrazas; “estamos lejísimos de poder transformarla en un banco”.

El debate tomó como línea de base la iniciativa de ley orgánica de la Financiera Nacional Agropecuaria, institución bancaria que nacería con la integración del FIRCO y del FOCIR con la FND, presentada por Delgado Carrillo. Con la fusión se extinguirían los tres fideicomisos y la nueva institución se convertiría en la accionista mayoritaria de Agroasemex.

¿Nacería una versión agraria de Bansefi? ¿O quieren revivir a Banrural? Las dudas de representantes de productores agropecuarios, líderes campesinos y legisladores opositores resultan normales, pero cuando las suspicacias provienen del mismo director de la Financiera, Javier Delgado, hay mucho de fondo.

“La FND debe dejar de ser una entidad que cambia cada sexenio porque faltan planes de carrera y profesionalización”, planteó Delgado, quien urgió al Legislativo a “no repetir errores del pasado”, para establecer en el nuevo marco jurídico mecanismo de crédito y de seguro que coadyuven a elevar la productividad del campo y no conviertan a las instituciones fusionadas en un mero dispersor de los recursos asignados a los programas sociales.

Terrazas dio la voz a Delgado, en su carácter de director general de la Financiera, aunque también tiene a su cargo FOCIR, FIRCO y Agroasemex desde que inició el sexenio. El mismo periodo que en la Cámara de Diputados han tratado de modificar los esquemas de financiamiento al campo. Un cambio de política para apoyar a los productores de más bajos recursos… ¿y acabar con los subsidios?

La FND se creó como un fondo de recursos prestables –no como un banco– a fin de evitar otro rescate como el que se dio cuando Banrural, que requirió más de 150,000 millones de pesos. Para los expertos consultados y un sector de los participantes en las audiencias parlamentarias, el incremento notable de su cartera morosa es una señal preocupante. Y faltaría evaluar el impacto de esta iniciativa en los requerimientos financieros del sector público. La adquisición de un nuevo core bancario y la liquidación del personal –de acuerdo a estimaciones internas– requerirían de 5,000 millones de pesos.

La austeridad, más que el modelo integrador planteado en la iniciativa, fundamentaron las críticas del titular de la FND, recogidas por la prensa especializada. Javier Delgado también se manifestó públicamente contra la extinción del Fondo de la Financiera, que actualmente acumula 40,000 millones de pesos.

Esas expresiones de Javier Delgado en el parlamento abierto causaron desconcierto en los ámbitos legislativos y molestia en Palacio Nacional. Al finalizar la semana pasada en la sede corporativa de la Financiera esperaban un “ajuste mayor”. ¿Acaso una sustitución en la dirección general?

Transmitido el mensaje, el funcionario sólo esperaba concretar una audiencia con el secretario de Hacienda para conocer la decisión final. De confirmarse esta salida, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, habría perdido el control de la banca de desarrollo, tras de los recientes cambios en Nafin y Bacomext.

Efectos secundarios

RETORNO. En el ánimo de convocar a un periodo extraordinario de sesiones antes de que concluya el mes, el presidente de la Junta de Conciliación Política, Ricardo Monreal Ávila, mandó a la congeladora su iniciativa de desaparecer al IFT, la CRE y la Cofece. Y es que la prioridad debe ser la armonización legislativa requerida antes de la entrada en vigor del T-MEC, el próximo 1 de julio. Así, y de llevarse a cabo este periodo extraordinario, programado del 22 al 27 de junio, los senadores tendrán trabajo a marchas forzadas pues existen más de 100 observaciones al proyecto de Ley de Infraestructura de la Calidad, sustentado por la Secretaría de Economía, mismas que en días pasados se discutieron con representantes de la IP agrupados en organismos como la Concamin, la Concanaco, el CNA, y la Canacintra, y sus posturas contarían con el aval de legisladores como Alejandro Armenta, José Narro, Gustavo Madero y Claudia Ruiz Massieu, entre otros.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.